Una nueva acusación presentada por fiscales estadounidenses sostiene que Nicolás Maduro habría acordado entregar explosivos de las reservas militares venezolanas a antiguos comandantes de las Farc para pagar parcialmente una deuda relacionada con el narcotráfico. Los señalamientos forman parte de un expediente judicial y todavía no han sido probados ante un tribunal.
Según la acusación, el encuentro habría ocurrido en 2013, poco después de la muerte del entonces presidente venezolano Hugo Chávez. En la reunión habrían participado Maduro, Cilia Flores y los exjefes guerrilleros Rodrigo Londoño, conocido como “Timochenko”; Luciano Marín, alias “Iván Márquez”, y Seuxis Hernández, alias “Jesús Santrich”.
Los fiscales afirman que el propósito habría sido resolver una deuda originada en presuntas operaciones conjuntas de tráfico de drogas. El documento no especifica el valor de la obligación ni el lugar donde se habría realizado la reunión, pero sostiene que Maduro aceptó vender explosivos para cubrir al menos una parte de lo adeudado.
La supuesta negociación habría ocurrido mientras las Farc participaban en los diálogos de paz con el Gobierno de Juan Manuel Santos. De comprobarse judicialmente, el episodio indicaría que integrantes del antiguo secretariado habrían buscado obtener material militar venezolano durante las conversaciones que posteriormente condujeron al Acuerdo de Paz de 2016.
El expediente también señala que el suministro de minas y armamento se habría prolongado hasta aproximadamente 2015. En otro episodio, ubicado alrededor de 2017, un funcionario venezolano identificado como “CC-3” habría ordenado transportar armas en camiones utilizados para movilizar gasolina, a cambio de cargamentos de cocaína procedentes de las Farc y el ELN.
La mención de Rodrigo Londoño y otros antiguos comandantes en el relato de una presunta reunión no significa, por sí misma, que hayan sido condenados o que enfrenten nuevos cargos dentro de este proceso. La acusación tampoco precisa cuántos explosivos fueron entregados, cuál fue su destino final ni si llegaron a utilizarse en acciones armadas contra Colombia.
Las revelaciones hacen parte del proceso que Maduro y Flores enfrentan en Nueva York por presunto narcotráfico, narcoterrorismo y delitos relacionados con armas. La Fiscalía también agregó acusaciones por una supuesta conspiración para torturar opositores y ciudadanos estadounidenses. Maduro ha negado los nuevos señalamientos, mientras el juicio está programado para comenzar el 1.º de junio de 2027.















