La comunidad católica conmemoró en Tarso, Antioquia, los 90 años del martirio del beato Jesús Aníbal Gómez Gómez, uno de los referentes espirituales más importantes de la Diócesis de Jericó. La peregrinación se realizó el domingo 26 de julio, en vísperas del aniversario de su muerte, ocurrida el 28 de julio de 1936.
Sacerdotes, religiosos, seminaristas, familias y fieles participaron en una jornada marcada por la oración, la memoria y el recogimiento. La celebración tuvo como punto de encuentro la parroquia San Pablo de Tarso, municipio natal del joven claretiano, donde los asistentes recordaron su fidelidad vocacional y su entrega a la Iglesia.
Jesús Aníbal Gómez Gómez nació el 13 de junio de 1914 en Tarso. Fue el menor de 14 hijos de una familia campesina profundamente católica y desde temprana edad manifestó su deseo de consagrarse al servicio de Dios. A los 11 años ingresó al Seminario Menor de los Misioneros Claretianos y posteriormente continuó su formación religiosa en Colombia.
En 1935 fue enviado a España para completar sus estudios de teología y prepararse para la ordenación sacerdotal. Quienes compartieron con él durante esa etapa destacaron su alegría, sencillez, espíritu de oración, amor por la Eucaristía y firme propósito de avanzar en su vocación.
Su formación quedó interrumpida por la persecución religiosa desatada durante los primeros días de la Guerra Civil española. El 28 de julio de 1936 fue obligado a bajar de un tren en la estación de Fernán Caballero, provincia de Ciudad Real, junto con otros 13 seminaristas claretianos. Los 14 religiosos fueron fusilados entre las vías de la estación. Gómez era el único colombiano del grupo y tenía 22 años. Misioneros Claretianos
La Iglesia reconoció oficialmente que Jesús Aníbal Gómez y sus compañeros fueron asesinados por odio a la fe. El joven tarseño fue proclamado beato el 13 de octubre de 2013, junto con otros mártires claretianos, durante una ceremonia celebrada en Tarragona, España, y presidida por el cardenal Angelo Amato en representación del papa Francisco.
La Diócesis de Jericó destaca a Jesús Aníbal Gómez como uno de los frutos de santidad surgidos en su territorio. Su testimonio comparte ese patrimonio espiritual con santa Laura Montoya, nacida en Jericó, y el beato Juan Bautista Velásquez Peláez, originario de Jardín y también martirizado durante la persecución religiosa en España. Diócesis de Jericó
Durante la peregrinación, los participantes recorrieron un camino de fe, memoria y esperanza para acercarse a la vida del joven claretiano. La jornada también permitió presentar su historia a las nuevas generaciones y renovar la oración por las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras.
Los Misioneros Claretianos de Colombia y Venezuela señalaron que cada paso, oración y encuentro de la peregrinación permitió recordar una vida entregada al servicio de Dios y de los demás. La congregación ha mantenido esta conmemoración en Tarso con la participación de religiosos, laicos, formandos y miembros de diferentes obras claretianas.
La Diócesis de Jericó afirmó que la sangre del beato continúa siendo “semilla de vocaciones, de jóvenes valientes y de familias santas”. A 90 años de su martirio, la Iglesia particular presentó su legado como una invitación a vivir la fe con fidelidad, promover nuevas vocaciones y mantener un testimonio cristiano coherente en medio de los desafíos actuales.












