Mons. Misael Vacca Ramírez comparte su Saludo Mañanero desde la parroquia San José Obrero de Villavicencio, donde presidió la celebración del sacramento de la Confirmación de un grupo de jóvenes. Durante la jornada también participaron integrantes de la Infancia, Adolescencia y Juventud Misionera, acompañados por sus catequistas. El arzobispo celebra con alegría este signo de una Iglesia viva, en la que niños y jóvenes descubren su lugar dentro de la comunidad.
Sofía, quien pertenece al grupo misionero desde hace doce años y hoy ejerce un liderazgo entre sus compañeros, invita a otros jóvenes a acercarse y vivir esta experiencia. Su testimonio muestra que la fe no se limita a permanecer dentro del templo, sino que se fortalece mediante la oración, el servicio y la ayuda a quienes más lo necesitan. Cada joven puede convertirse en mensajero de Dios y llevar el Evangelio hasta los espacios donde estudia, trabaja y comparte su vida.
Las catequistas Floralba y Dora Inchima recuerdan que acompañar a las nuevas generaciones exige piedad, formación, acción y mucha perseverancia. Dora destaca los frutos de un proceso de trece años que ha permitido a varios niños crecer hasta convertirse en jóvenes comprometidos con la misión. La invitación también se dirige a las familias: acerquen a sus hijos a la comunidad y permitan que conozcan y amen a Jesús. Con María como compañera del camino, asumamos el compromiso de ser misioneros durante toda la vida.















