Por: Álvaro Ramírez González
Recibí el viernes pasado, en Pereira, la grata visita de mi amiga y exsenadora María Fernanda Cabal.
En el salón de eventos del Hotel Pinares Plaza dictó una breve conferencia ante unos 100 asistentes y firmó para todos su libro Soy Cabal.
Después de entregar su curul en el Senado, debido a la decisión voluntaria de no presentar nuevamente su nombre, comenzó su nuevo camino: la Presidencia de Colombia en 2030.
Recordó que Keiko Fujimori, su gran amiga, lo intentó cinco veces y apenas en la última lo consiguió. Justamente, acababa de regresar del Perú, donde estuvo visitándola.
Fue muy clara al expresar su admiración y respeto por el expresidente Álvaro Uribe, pero también al reconocer que su camino en el Centro Democrático había terminado.
Al escoger Uribe a Paloma Valencia mediante una cuestionada encuesta, les cerró el camino a Cabal y a Paola Holguín, dos de sus más fuertes lugartenientes.
La decisión de invitar a Juan Daniel Oviedo y la inseguridad de la propia Paloma enterraron, en la primera vuelta —con 1,6 millones de votos—, su aspiración presidencial y les propinaron un durísimo golpe a Uribe y al Centro Democrático.
Fueron las consecuencias lógicas de una sumatoria de decisiones equivocadas.
Hoy, el Tigre es el nuevo presidente y Cabal, su gran amiga. Sin embargo, no puede acompañarlo desde ninguna posición, porque su enfoque estará puesto en la creación de su nuevo partido de derecha, Tradición y Libertad, y en su aspiración a la Presidencia en 2030. Ambas tareas ocuparán de sobra todo su tiempo.
Su misión será educar a las nuevas generaciones acerca de lo perversa y dañina que es la izquierda, recorriendo todos los rincones de Colombia.
Amable, graciosa y cálida en el trato, pero muy profunda y firme en sus convicciones, Cabal es reconocida hoy en todo el mundo como la verdadera líder de la derecha colombiana. También es invitada a numerosos encuentros internacionales de este sector político.
De ahí surge su decisión inquebrantable de organizar y liderar la derecha colombiana mediante un partido de derecha pura y dura.
Sin duda, ese nuevo partido contribuirá a equilibrar y enriquecer las ideas de gobierno y la política colombiana.
¡Buen viento y buena mar, María Fernanda!














