El papa León XIV dedicó su intención de oración de octubre de 2026 a la pastoral de la salud mental y pidió que la Iglesia se convierta en una comunidad capaz de escuchar, acompañar y acoger sin juzgar a quienes enfrentan ansiedad, depresión u otros trastornos. Su mensaje también cuestiona la indiferencia, los prejuicios y la discriminación que todavía rodean estas realidades.
En el video difundido por la Red Mundial de Oración del Papa, el pontífice aparece sosteniendo una imagen de santa Dimpna, reconocida como patrona de las personas que padecen trastornos mentales y de quienes trabajan en su atención. León XIV dirige su plegaria al “Dios de la vida”, que conoce las heridas silenciosas y el sufrimiento que muchas personas atraviesan sin recibir comprensión o ayuda.
El Papa también pide perdón por las ocasiones en las que las comunidades cristianas han preferido mirar hacia otro lado o han contribuido, incluso sin advertirlo, a reforzar el estigma. Su llamado busca que parroquias, diócesis y movimientos eclesiales sean espacios seguros, donde las personas puedan expresar su dolor y encontrar cercanía sin sentirse señaladas, descartadas o reducidas a un diagnóstico.
La intención incluye a familiares, voluntarios y profesionales que acompañan estos procesos, para quienes León XIV pide fortaleza, compasión y perseverancia. Sin embargo, la pastoral de la salud mental no pretende sustituir el diagnóstico, la psicoterapia, la atención psiquiátrica ni los tratamientos médicos. Su función consiste en ofrecer escucha, apoyo espiritual, integración comunitaria y orientación para que las personas puedan acceder a la ayuda especializada que necesiten.
La preocupación del pontífice responde a una crisis global. La Organización Mundial de la Salud calcula que cerca de 1.200 millones de personas —casi una de cada siete— vivían con algún trastorno mental en 2023. Aunque existen alternativas eficaces de prevención y tratamiento, gran parte de la población continúa sin acceso a una atención adecuada y muchas personas enfrentan estigmatización, discriminación o vulneraciones de sus derechos.
La OMS también advierte que el gasto público destinado a la salud mental representa apenas el 2 % de los presupuestos sanitarios mundiales. Mientras los países de ingresos altos invierten un promedio de 65 dólares por habitante, los de menores ingresos destinan cerca de cuatro centavos. Esta desigualdad limita el acceso a especialistas y servicios, especialmente en comunidades pobres, rurales o afectadas por conflictos y emergencias.
León XIV ya había abordado este asunto durante una vigilia con jóvenes celebrada en Barcelona, cuando afirmó que las presiones, expectativas y tensiones de las sociedades actuales están comprometiendo equilibrios esenciales. Con su intención de octubre, el Papa coloca la salud mental en el centro de la misión pastoral y recuerda que la fe puede acompañar el sufrimiento, pero nunca debe utilizarse para negar una enfermedad ni retrasar la búsqueda de atención profesional.















