Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal
Hace 9 años, Jaime Bayly y yo hicimos un conversatorio del carajo en la Fiesta del Libro de Medellín, que puede ser consultado en el archivo de YouTube, donde tiene miles de reproducciones.
Para este año, los organizadores de la Fiesta, que siguen instrucciones del alcalde Fico Gutiérrez, habían anunciado al escritor peruano, tan popular por sus programas diarios en las redes. Pero, alegando que dentro de la Fiesta no había espacio suficiente, a Jaime Bayly le fue retirada la invitación a participar presentando su libro sobre los golpistas de Venezuela, y el novelista ha armado la escandalera internacional contra el alcalde Fico Gutiérrez.
La denuncia la hizo públicamente el escritor en uno de sus monólogos por YouTube y, motu proprio, le atribuyó a Fico y, por carambola, al presidente Abelardo ese fútil acto de venganza.
Tal vez, si Jaime me hubiese consultado con anterioridad a su denuncia, le habría podido explicar lo que puede estar pasando. Yo he repetido muchas veces que Fico Gutiérrez parecería que no haya leído tres libros en su vida.
Cuando comenzó su segundo periplo y arremetió, sin son ni ton, contra la Biblioteca Piloto, orgullo de Antioquia y de Colombia, le recordé esa debilidad al alcalde de Medellín y, si bien tuvo que dar reversa y cortar sus ánimos de monja de clausura aterrada por los pecados que alcanza a ver cometer desde su ventanita, ahora, al vetar de manera tan significativa la presencia del peruano, no queda más remedio que construir la teoría de que, como no se ha leído tres libros en su vida, no solo odia los libros, sino que considera un peligro viviente al famoso peruano que ha escrito más de una docena.
Es demasiado fútil el alcalde Fico al pretender sancionar moralmente a Bayly con la misma vara con que sanciona legalmente a quienes viajan a Medellín a hacer el amor.
Una cosa es decir que se defiende la moral de Medellín y otra, que discrimine, sin haber leído, al reputado novelista.















