UNA DECISIÓN Y UN CANDIDATO

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Por: Orlando Arenas Tamayo

El 31 de mayo debemos salir a votar, y ojalá todos lo hagan, para fortalecer nuestra democracia. La elección debe hacerse entre los candidatos en contienda: Paloma Valencia, Abelardo de la Espriella, Iván Cepeda y aún entre Sergio Fajardo y Claudia López, quienes todavía mantienen alguna presencia en las encuestas. En ese escenario, queda por fuera Roy Barreras, a quien el autor presenta como un político movido por intereses más que por convicciones, sin partido, pero con “bando”, que ha traicionado a otros hasta terminar traicionado por Petro, y que hoy aparece relegado de la escena política, aunque dice que respaldará a Cepeda en una segunda vuelta. Por su parte, Sergio Fajardo y Claudia López llegan al final de la campaña con una presencia débil en las encuestas, pese a su reconocida trayectoria política, y seguramente definirán su rumbo después del domingo 31; habrá que esperar qué anuncian.

La competencia se ha centrado en los tres primeros y espero que los colombianos reflexionen en todo lo que está en juego el próximo domingo, para depositar su voto con una decisión pensada y no vendida a algún postor porque entonces se tratará de un estúpido inconsciente de la gravedad del delito que comete, no importa el beneficiario del mismo.

NO VOTARÉ POR IVAN CEPEDA  y no por comunista, hijo de comunista, sino por oscuro, por no decir qué piensa y dedicarse a proponer la constituyente de Petro, a hacerle de caja de resonancia a sus propuestas, sin que la opinión conozca las suyas. Creemos que servirá de idiota útil del presidente para aprobar la reelección petrista modificando un articulito.   A Cepeda se le conoce por defender a los delincuentes y enrolarlos en la campaña de Petro, a los clanes delincuenciales, llámense como se llamen, por saberlo siempre rodeado de delincuentes y bandidos, por defender a Santrich y propiciar su liberación, por todo lo que hizo para darle amnistía a los cabecillas de las farc, mejor dicho, por estar siempre del lado de los victimarios, los asesinos  y nunca en favor de las víctimas, cuyos derechos son conculcados y negados, pero nunca reconocidos por  los victimarios y menos pagados de cuenta de los billonarios recurso de estos delincuentes.

NO VOTARÉ POR ABELARDO DE LA ESPRIELLA y no porque no tenga una formación intelectual, académica y social, ni por ser un reconocida líder de la ultra derecha, sino porque tengo muchas razones para defender la presencia de una mujer en la Presidencia del país, por primera vez y tratar de devolverle  la confianza a Colombia sobre su gobierno, porque la mujer es más honesta y estamos “mamados “ de tener varones promeseros y mentirosos, cansados de los demonios “santos”, así, con minúsculas, traicionando a todo el mundo, fatigados de gobernantes como Duque, acomodado, indiferente y ausente a la hora de las estafas de sus ministros como el caso de “Campos Poblados”. Necesitamos de mujeres, más decentes, más reflexivas, más diligentes y sobre todo bien formadas, con experiencia en la cosa pública. Solo por eso no voto por Abelardo.

SI VOTARÉ POR PALOMA VALENCIA y no porque sea de Uribe ni porque pertenezca al Centro Democrático, partido al que pertenece, sino porque se trata de una mujer formada en las lides políticas, formada académica, social y culturalmente en los entornos del poder y en familias con amplia experiencia en el manejo de los asuntos del Estado, hija de Ignacio Valencia, miembro de la clase política caucana y filósofo, nieta de Guillermo León Valencia, presidente de Colombia 1962 1966, bisnieta del gran poeta colombiano Guillermo Valencia y por el lado materno, nieta de Mario Laserna, uno de los grandes del Cauca. Paloma es de origen conservador, detalle sin importancia actual, pero su prestancia como candidata, no es solamente por su linaje sino por haber ganado la Gran Consulta por Colombia, emulando frente a grandes como Mauricio Cárdenas, exministro de hacienda, Aníbal Gaviria, exgobernador y exalcalde de Medellín, Juan Manuel Galán, hijo de Luis Carlos Galán, Juan Daniel Oviedo su fórmula vicepresidencial, David Luna, el exembajador y exministro Juan Carlos Ortiz y Enrique Peñaloza, exalcalde de Bogotá, de manera que se convirtió en la CANDIDATA DE LA GRANCONSULTA POR COLOMBIA y lo sensato y conveniente es que gane esta contienda electoral para consolidar a una mujer en la PRESIDENCIA DE COLOMBIA.

Las mujeres deben dejar a un lado el “machismo” que las caracteriza, deben creer en ellas, deben saber que son mayoría del electorado y que en las democracias el poder se ejerce por las mayorías y ellas lo son en Colombia.   

Si hoy las mujeres se dejan seducir de los varones para que voten por ellos, pueden sentarse a esperar su hora, la Hora de la Mujer Colombiana, durante décadas cuando ahora puede llegar si ellas resuelven creer en si mismas, creer en Paloma Valencia,  por su formación  y sus condiciones que la tienen preparada para asumir el gobierno.

PIÉNSENLO MUJERES, PIÉNSENLO MUY BIEN, NO MÁS MACHISMO DEMOCRÁTICO, USTEDES SON MUY CAPACES, LAS INVITO A DARLE UN SALTO DESCOMUNAL A NUESTRA DEMOCRACIA, PIENSEN UN SEGUNDO ANTES DE RAYAR EL TARJETÓN.

¡PALOMA   VALENCIA   DEBE   SER   YA   NUESTRA   PRESIDENTA¡

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