Cada amanecer es un regalo de Dios y una nueva oportunidad para cumplir nuestra misión con sabiduría, amor y esperanza. Con esta reflexión, Mons. Misael Vacca Ramírez, arzobispo de Villavicencio, invitó a encomendar al Señor las actividades de cada jornada y a reconocer especialmente la valiosa tarea de quienes acompañan la formación de niños y jóvenes. En esta ocasión estuvo acompañado por el padre Nisael Mesa, presidente nacional de CONACED, y el hermano Juan Manuel Hernández, educador del Colegio La Salle de Villavicencio.
El padre Nisael destacó la misión de la Confederación Nacional Católica de Educación, organización que reúne, representa y fortalece a las instituciones educativas católicas del país. Explicó que su labor promueve la innovación pedagógica, la formación espiritual, el acompañamiento jurídico, la sostenibilidad institucional y las comunicaciones educativas. En el corazón de este servicio permanece una convicción que orienta su compromiso con las nuevas generaciones: «Evangelizamos educando y educamos evangelizando».
Por su parte, el hermano Juan Manuel subrayó la importancia de ofrecer una educación humana y cristiana que prepare a los estudiantes para responder a los desafíos actuales, entre ellos el uso responsable y humanizado de las tecnologías. Mons. Misael agradeció a directivos, docentes y formadores por sembrar valores y acompañar el crecimiento integral de sus estudiantes. Finalmente, encomendó esta misión a la protección maternal de la Virgen María y pidió la bendición de Dios para quienes hacen de la educación un camino de fe, servicio y transformación social.














