EL COLEGIO DE RIOFRÍO – Crónicas de Gardeazábal

TotusNoticias

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal

Cuando leí la noticia no salí de mi asombro. El Grupo Aval ha comenzado a hacer una inversión que llegará a poco más de 32 mil millones de pesos en la reconstrucción total del Colegio Primitivo Crespo, de Riofrío, Valle, dentro del callado pero muy rendidor esquema de Obras por Impuestos.

Antes que imaginarme quién había hecho la gestión de convencer a Luis Carlos Sarmiento o a María Lorena de realizar ese pago de impuestos de una manera que permite que la plata del Estado rinda y que se salte los ordeñaderos de este país de contratistas, preferí investigar sobre el procedimiento. Y, solo en el Valle del Cauca, me llevé más sorpresas y satisfacciones.

Con esa metodología de Obras por Impuestos, el departamento ha logrado que la Nación invierta en por lo menos otros cinco frentes durante los últimos años. No es una ocurrencia solitaria ni de los gobernantes ni de los congresistas. Es un trabajo de planificadores, de inclusiones en los presupuestos oficiales y, sobre todo, de lograr la aprobación en la ART para, conseguido ese aval, salir a buscar a los empresarios que, por una u otra razón, estén interesados en hacerse presentes en la vida regional.

Por ese método, en lo que va corrido de la segunda gobernación de Dilian, se ha conseguido la reconstrucción de la carretera Candelaria–Florida con el apoyo de Ecopetrol y Asocaña. Con el de Colombina se hizo lo propio para el hospital de Roldanillo; con el Ingenio Mayagüez, la reparación de tres colegios más; y con el apoyo de Cenit, uno en Buenaventura.

En otras palabras, podríamos decir que Colombia puede liberarse del pulpo de los contratistas ordeñadores y del desgreño y la demora en el manejo de las platas de nuestros impuestos. El ejemplo lo brinda ese colegio de Riofrío, un territorio tan vallecaucano y tan unido a mi vida hogareña y sentimental, que la noticia me toca el alma.

Comparte este artículo