El Saludo Mañanero de Mons. Misael Vacca Ramírez invita a iniciar la jornada con un corazón agradecido, reconociendo que cada día es un regalo de Dios. Desde la vereda Bella Suiza, en una capilla recién bendecida y dedicada al Señor de los Milagros, el arzobispo de Villavicencio recordó que la vida, la familia, la salud y el trabajo son dones que deben ser acogidos con gratitud. Su mensaje central es claro: vivir cada amanecer con la certeza de que Dios camina con nosotros y nos sostiene en todo momento.
En este encuentro espiritual lo acompañan miembros de la comunidad, especialmente don Rubén Benavides, quien donó el terreno y lideró la construcción de la capilla. Su testimonio refleja un acto concreto de fe y generosidad, al poner este espacio al servicio de todos como casa de oración. También participan fieles como Luz Estela Parga y María Paula González, quienes expresan la alegría de la comunidad por contar con un lugar donde encontrarse con Dios. El mensaje que dejan es profundo: cuando la fe se vive en comunidad, se transforma en servicio, unidad y esperanza compartida.
La reflexión final de Mons. Vacca resalta que en Dios “somos, nos movemos y existimos”, invitando a no olvidar su presencia en la cotidianidad. La bendición de esta capilla se convierte así en un signo de lo que cada corazón está llamado a ser: un lugar donde Dios habita. Encomendados a la Virgen María, el llamado es a vivir el día con fe, alegría y confianza, haciendo de cada acción una oportunidad para agradecer y servir.














