La música tradicional de Colombia y el Caribe se encuentra de luto tras confirmarse el fallecimiento de Sonia Bazanta Vides, conocida internacionalmente como Totó La Momposina. La célebre cantautora y máxima exponente del folclor colombiano murió a los 85 años de edad en la ciudad de Celaya, México, donde residía junto a su familia, a causa de un infarto agudo de miocardio.
La noticia fue confirmada por sus familiares directos y respaldada públicamente por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes de Colombia. De acuerdo con las declaraciones brindadas por su hijo, Marco Vinicio Oyaga, a medios de comunicación, la artista venía afrontando desde el año pasado un proceso degenerativo progresivo derivado de un trastorno neurológico que limitaba su respuesta física, lo que conllevó a un desenlace pacífico en compañía de sus seres queridos.
Con una trayectoria artística que superó las seis décadas, Totó La Momposina se consagró como la embajadora global de ritmos ancestrales como la cumbia, el porro, el bullerengue y el mapalé. Su discografía e interpretaciones de obras icónicas como El Pescador, La Candela Viva y Aguacero de Mayo llevaron la identidad sonora afrocolombiana e indígena a los festivales internacionales más prestigiosos de Europa, Asia y América, compitiendo en visibilidad con géneros masivos de la industria musical.
Entre los hitos más recordados de su carrera profesional destaca su participación en Estocolmo, Suecia, durante diciembre de 1982, donde lideró la delegación musical que acompañó al escritor Gabriel García Márquez en la ceremonia de entrega del Premio Nobel de Literatura. Asimismo, su excelencia artística fue galardonada en 2015 por la Academia Latina de la Grabación con el Premio a la Excelencia Musical del Grammy Latino, consolidando su estatus de leyenda viva del folclor.
Los restos de la cantautora serán trasladados a Bogotá el próximo 27 de mayo. Las autoridades culturales y su equipo de representación confirmaron que se llevará a cabo un homenaje póstumo en cuerpo presente dentro de las instalaciones del Capitolio Nacional, permitiendo a la ciudadanía y al sector artístico rendir un último tributo a la figura que redefinió y preservó el patrimonio musical del norte de Colombia.













