Los sencillos de corazón descubren los misterios del Reino de Dios – Mensaje Misionero Dominical

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Por: P. Omer Giraldo R. MXY

Este fin de semana he tenido la dicha de culminar un nuevo semestre de estudios universitarios con la diversidad étnica de nuestro país en el campus de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín. Allí compartimos con indígenas de 38 etnias distintas de Colombia, afrodescendientes de diversas regiones, especialmente de la costa Pacífica, y mestizos campesinos provenientes de las regiones más periféricas de nuestra nación, quienes adelantan estudios de Licenciatura en Etnoeducación, Especialización en Gestión Humana y Maestría en Educación.

Este proyecto educativo, liderado por los Misioneros Javerianos de Yarumal y la Conferencia Episcopal de Colombia, en convenio con la Universidad Pontificia Bolivariana, tiene como propósito la profesionalización de líderes, agentes de pastoral y miembros de los pueblos indígenas, afrodescendientes y comunidades campesinas. Al mismo tiempo, busca ayudarnos a crecer en la virtud de la inclusión, promoviendo el respeto por la diversidad y evitando toda forma de discriminación.

La Palabra de Dios en este XIV Domingo del Tiempo Ordinario nos ayuda a comprender que Dios esconde los misterios de su Reino a los orgullosos, a quienes se consideran sabios y entendidos, y los revela a la gente sencilla, a los humildes de corazón.

Escuchemos el santo Evangelio según san Mateo (11, 25-30):

«En aquel tiempo, Jesús exclamó:
“Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor.

Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre; y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán su descanso, porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.”»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

La promesa mesiánica que escuchamos en la primera lectura del profeta Zacarías nos presenta a un rey justo y victorioso, pobre y montado en un borrico. San Mateo retoma esta promesa al mostrarnos la hermosa oración de Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla».

Para Jesús, los pequeños a quienes el Padre revela los misterios de su Reino son aquellos que no se dejan cautivar por las apariencias vanidosas de este mundo. Son personas que no viven esclavizadas por las riquezas, el dinero corrupto, el poder o los lujos aparentes, sino que conservan un corazón humilde, abierto a la acción de Dios.

La invitación que hoy nos hace la Palabra de Dios es a vivir según el Espíritu, como lo expresa profundamente san Pablo en la segunda lectura de su carta a los Romanos. Estamos llamados a dar muerte a las apariencias de la carne para vivir la auténtica libertad de los hijos de Dios.

Seguimos orando por nuestro querido y sufrido pueblo de Venezuela y por las víctimas del doble terremoto ocurrido el pasado 24 de junio.

Quiero recordar también, de manera muy especial, a los jóvenes que deseen madurar su vocación misionera con nosotros, los Misioneros Javerianos de Yarumal. Nuestro carisma es la misión ad gentes, la misión más allá de nuestras fronteras. Los invitamos a acercarse a nuestra comunidad para discernir juntos el llamado que el Señor les hace.

Cristo sigue llamando hombres y mujeres generosos para anunciar su Evangelio en muchos pueblos y culturas del mundo donde aún no ha llegado la riqueza del Evangelio de Jesús.

Que así sea.

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