El Saludo Mañanero de Mons. Misael Vacca Ramírez estuvo marcado por un mensaje de esperanza, comunidad y confianza en la juventud. En esta oportunidad, el arzobispo compartió un espacio especial junto a los integrantes del grupo juvenil Efetá, jóvenes que decidieron reunirse para fortalecer su fe y vivir la experiencia de caminar como familia espiritual. Durante el encuentro, Mons. Vacca destacó la importancia de los grupos juveniles dentro de la Iglesia y agradeció a las familias que apoyan estos procesos de formación humana y espiritual.
Quienes acompañaron el saludo fueron varios integrantes de Efetá y el padre Juan Andrés Barrera, asesor espiritual del grupo. Los jóvenes explicaron que Efetá es una comunidad dirigida a personas entre los 18 y 25 años, en la que se vive un retiro espiritual y posteriormente encuentros semanales que fortalecen la amistad, la paciencia y el amor fraterno. Para ellos, pertenecer al grupo significa aprender a reconstruir la vida desde la fe, entendiendo que cada persona tiene una historia distinta y que siempre existe una nueva oportunidad para abrir el corazón y caminar junto a otros.
Por su parte, el padre Juan Andrés Barrera dejó una reflexión profunda al recordar que los jóvenes no solo son el futuro, sino también el presente de la Iglesia y de la sociedad. Insistió en la necesidad de creer en ellos, acompañarlos y brindarles espacios donde puedan crecer espiritualmente y transformar el mundo desde valores auténticos. El saludo concluyó con el lema de Efetá, “Abrir el corazón”, una frase que resume el llamado a vivir la fe con alegría, valentía y disposición para servir a los demás.













