El Papa León XIV intercede por la paz en Irán en medio de represión del régimen

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En un ferviente llamado realizado este domingo desde la ventana del Palacio Apostólico, el Papa León XIV instó a la comunidad internacional y a los líderes de Medio Oriente a detener la espiral de violencia que sacude a la región. Tras el rezo del Ángelus ante los fieles congregados en la Plaza de San Pedro, el Sumo Pontífice dedicó gran parte de su mensaje a la crítica situación que atraviesan Irán y Siria, lamentando profundamente la pérdida de vidas civiles y la represión estatal.

El Obispo de Roma expresó su preocupación específica por los acontecimientos recientes en la República Islámica de Irán, donde las manifestaciones sociales han sido respondidas con medidas de fuerza letales por parte del régimen. León XIV condenó el uso de la pena de muerte y la ejecución de manifestantes, calificando estos actos como una herida a la dignidad humana que aleja cualquier posibilidad de reconciliación nacional. Su mensaje enfatizó que la estabilidad no puede construirse sobre el miedo ni el silenciamiento de las voces disidentes que reclaman derechos fundamentales.

Simultáneamente, el Pontífice extendió su oración hacia la vecina Siria, una nación que, según sus palabras, parece haber sido olvidada por la agenda mediática global pese a continuar sumida en un conflicto desgarrador. El Santo Padre pidió no normalizar el sufrimiento de las familias sirias, que enfrentan una crisis humanitaria perpetuada por la inestabilidad política y los enfrentamientos armados que no cesan.

Durante su alocución, el líder de la Iglesia Católica hizo un llamado directo al diálogo como única herramienta válida para la resolución de conflictos. Exhortó a los gobiernos involucrados a detener la represión militar y policial, y a abrir canales de negociación sinceros que permitan restaurar la paz social. León XIV subrayó que la violencia institucional solo engendra más rencor y aleja a las nuevas generaciones de la esperanza de un futuro próspero.

El pronunciamiento desde el Vaticano se produce en un momento de alta tensión geopolítica, reforzando la línea diplomática de la Santa Sede en favor de la protección de los derechos humanos y el respeto a la vida. Observadores internacionales han interpretado las palabras del Papa como una presión moral significativa para que los organismos multilaterales reactiven sus esfuerzos de mediación en ambas naciones persas y árabes.

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