Los avances contra el cáncer, la diabetes y la obesidad están ampliando las posibilidades de tratamiento para millones de pacientes. Nuevos medicamentos, terapias celulares e intervenciones personalizadas han demostrado beneficios en condiciones específicas, aunque especialistas y autoridades sanitarias advierten que su utilización requiere supervisión médica y criterios clínicos rigurosos.
El tema fue analizado en el programa Hora 20, de Caracol Radio, donde se abordó el crecimiento de tratamientos como Ozempic, Wegovy y Mounjaro, así como las investigaciones que buscan mejorar los resultados frente a diferentes tipos de cáncer.
Ozempic y Wegovy contienen semaglutida, un principio activo que actúa sobre mecanismos hormonales relacionados con el apetito y la regulación de la glucosa. Aunque ambos comparten este componente, sus presentaciones e indicaciones no son equivalentes: Ozempic se asocia principalmente con el tratamiento de la diabetes tipo 2, mientras que Wegovy está indicado para determinados casos de obesidad o sobrepeso.
Mounjaro contiene tirzepatida, una sustancia que actúa sobre dos vías hormonales relacionadas con el metabolismo. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, FDA, identifica este medicamento como tratamiento para la diabetes tipo 2, mientras que la misma molécula se comercializa bajo otras presentaciones autorizadas específicamente para el manejo del peso.
Estas diferencias son relevantes porque el uso de medicamentos para adelgazar sin valoración profesional puede generar efectos adversos y expectativas equivocadas. Entre las reacciones reportadas se encuentran náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento y dolor abdominal. En situaciones más graves, especialmente cuando existen errores de dosificación, también pueden presentarse deshidratación, pancreatitis y complicaciones relacionadas con la vesícula biliar.
La Organización Mundial de la Salud estima que en 2022 aproximadamente 2.500 millones de adultos tenían sobrepeso, incluidos más de 890 millones que vivían con obesidad. Esta condición aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer, por lo que su abordaje no debe reducirse a objetivos estéticos.
Los tratamientos farmacológicos pueden formar parte de estrategias integrales que también incluyen alimentación adecuada, actividad física, seguimiento clínico y atención de otras condiciones asociadas. La elección del medicamento depende de factores individuales, antecedentes médicos, contraindicaciones y disponibilidad de opciones autorizadas.
En oncología, uno de los campos con mayor desarrollo es la inmunoterapia, que busca fortalecer o modificar la respuesta del sistema inmunitario frente a las células cancerosas. El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos señala que estas alternativas ya forman parte del tratamiento de algunos pacientes, aunque sus resultados varían según el tipo de tumor y las características de cada caso.
Entre estas estrategias se encuentran las terapias CAR-T, en las que se modifican células inmunitarias del propio paciente para facilitar el reconocimiento y ataque de determinadas células malignas. Su aplicación ha mostrado resultados importantes en algunos cánceres de la sangre, como ciertos linfomas, leucemias y casos de mieloma múltiple.
Sin embargo, estas terapias no funcionan para todos los pacientes ni constituyen una cura universal. Su utilización exige centros especializados, evaluación individual y vigilancia de posibles efectos adversos, mientras continúan las investigaciones para ampliar su aplicación a tumores sólidos.
Para Colombia, los avances plantean desafíos relacionados con el acceso oportuno a especialistas, la disponibilidad de tratamientos, sus costos y la prevención de la automedicación. El beneficio de estas innovaciones depende de que su implementación esté respaldada por evidencia científica, diagnóstico preciso y acompañamiento médico permanente.














