Iván Cepeda reconoce el preconteo, pero pide impugnar 33.000 mesas y vigilar el escrutinio

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Iván Cepeda reconoció los resultados arrojados por el preconteo de la segunda vuelta presidencial, pero advirtió que el proceso electoral aún no ha concluido y que la definición oficial del próximo presidente de Colombia dependerá exclusivamente del escrutinio realizado por las autoridades electorales. El pronunciamiento se produjo luego de que los boletines preliminares mostraran una estrecha ventaja de Abelardo de la Espriella en una de las elecciones más reñidas de la historia reciente del país.

Aunque aceptó la tendencia reflejada en el preconteo, Cepeda hizo un llamado a sus seguidores, testigos electorales y equipos jurídicos para mantener una vigilancia permanente sobre el proceso de escrutinio. El dirigente sostuvo que es necesario revisar e impugnar cerca de 33.000 mesas de votación donde, según denunció su campaña, podrían existir inconsistencias que deben ser analizadas por las comisiones escrutadoras dentro de los mecanismos establecidos por la ley electoral.

La solicitud se produce en medio del debate nacional sobre las diferencias entre el preconteo y el escrutinio. Mientras el primero tiene carácter informativo y permite conocer tendencias preliminares la misma noche de las elecciones, el escrutinio constituye el procedimiento oficial y con validez jurídica para determinar los resultados definitivos. Este proceso es realizado por jueces y notarios, quienes tienen la facultad de estudiar reclamaciones, revisar actas y resolver las impugnaciones presentadas por las campañas políticas.

Cepeda insistió en que el respeto por las instituciones democráticas exige permitir que el escrutinio avance con todas las garantías legales. Según su posición, la estrecha diferencia entre los candidatos obliga a una revisión rigurosa de las actas electorales para brindar plena confianza a los ciudadanos sobre el resultado final de la elección presidencial. La diferencia entre ambos aspirantes se ubicó en menos de un punto porcentual, reflejando la profunda polarización política que caracterizó la campaña.

Las peticiones del candidato coinciden con las manifestadas por distintos sectores políticos que han pedido máxima transparencia durante la etapa de consolidación de resultados. El propio presidente Gustavo Petro había señalado horas antes que “no se puede proclamar ninguno presidente” hasta que concluyan los escrutinios oficiales, insistiendo en que el único resultado con validez legal es el que emitan las autoridades competentes una vez finalice la revisión de todas las mesas y reclamaciones presentadas.

La Registraduría Nacional y el Consejo Nacional Electoral continúan adelantando el proceso de escrutinio en todo el territorio nacional. De acuerdo con la normativa colombiana, las campañas tienen derecho a presentar reclamaciones e impugnaciones cuando consideren que existen inconsistencias documentales o situaciones que ameriten revisión. Una vez concluyan estas etapas, las autoridades electorales emitirán la certificación definitiva de los resultados que permitirá declarar oficialmente al presidente electo para el periodo 2026-2030.

La decisión de Cepeda de reconocer el preconteo mientras solicita una revisión exhaustiva de miles de mesas refleja la complejidad de una elección marcada por márgenes estrechos y por una intensa confrontación política. El país permanece atento al avance de los escrutinios, que serán los encargados de ratificar o modificar las cifras preliminares conocidas durante la jornada electoral y de definir oficialmente quién gobernará Colombia durante los próximos cuatro años.

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