Choque entre Petro y la Fuerza Aérea por vida útil del avión siniestrado reaviva polémica tras tragedia en Putumayo

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La tragedia aérea ocurrida en Puerto Leguízamo, Putumayo, que dejó decenas de militares muertos, desató una controversia pública entre el presidente Gustavo Petro y la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) sobre el estado y la vida útil de la aeronave siniestrada.

El mandatario calificó el avión Hércules C-130 accidentado como una “chatarra” y sugirió que su antigüedad pudo haber sido un factor determinante en el siniestro. Estas declaraciones se dieron en medio de cuestionamientos sobre las condiciones del equipo militar y la seguridad operacional de las Fuerzas Armadas.

Sin embargo, el comandante de la FAC, general Carlos Silva, contradijo de manera directa al jefe de Estado al asegurar que la aeronave cumplía con los estándares técnicos y aún tenía una amplia vida útil. Según explicó, el avión, fabricado en 1983 e incorporado a Colombia en 2020, contaba con más de 20.000 horas disponibles de operación, lo que permitiría su uso por aproximadamente 40 años adicionales bajo condiciones normales de mantenimiento.

El oficial también detalló que la aeronave había sido sometida a un mantenimiento estructural mayor, conocido como PDM, con una duración de más de un año y una inversión cercana a los tres millones de dólares, lo que garantizaría su operatividad dentro de los estándares internacionales.

Frente a estas afirmaciones, el presidente Petro rechazó la interpretación técnica de la FAC y sostuvo que “no existe un avión con vida útil de un siglo”, insistiendo en cuestionar la explicación oficial sobre las condiciones del aparato.

El accidente, ocurrido el 23 de marzo de 2026, involucró un avión militar que se precipitó a tierra poco después de despegar, dejando cerca de 70 fallecidos y más de 50 heridos, en uno de los siniestros más graves de la aviación militar colombiana en los últimos años.

Las autoridades han descartado, de manera preliminar, la hipótesis de un ataque por parte de grupos armados ilegales, mientras avanzan las investigaciones para determinar si el siniestro obedeció a fallas mecánicas, error humano o condiciones operativas.

El episodio ha intensificado el debate nacional sobre el estado de la flota militar, la inversión en defensa y la gestión del mantenimiento de las aeronaves, en un contexto donde distintos sectores políticos y técnicos exigen mayor claridad sobre las causas del accidente y las condiciones reales de operación de los equipos de las Fuerzas Armadas.

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