La campaña presidencial ha entrado en una fase de propuestas radicales en materia de seguridad, liderada por la candidata Vicky Dávila, quien este jueves sacudió el tablero político al anunciar el fin definitivo de la política de «Paz Total» del actual gobierno. Durante una gira por regiones afectadas por el conflicto, la aspirante aseguró que, de llegar a la Casa de Nariño, su primera orden será suspender todas las mesas de diálogo con grupos armados ilegales e implementar lo que denominó el «Plan Colombia 2.0».
Dávila fue enfática al señalar que la estrategia de negociación actual ha fracasado, permitiendo el fortalecimiento logístico y financiero de organizaciones como el ELN, las disidencias de las FARC y el Clan del Golfo. «Cero diálogos. Esas conversaciones solo han servido para que los criminales se burlen del país y expandan el narcotráfico», sentenció la candidata. Su propuesta contempla un viraje de 180 grados hacia una política de confrontación directa, donde la recuperación de la autoridad y el control territorial por parte de la Fuerza Pública serán la prioridad innegociable desde el 7 de agosto de 2026.
El eje central de su programa de seguridad, el «Plan Colombia 2.0», busca reeditar y modernizar la alianza estratégica con Estados Unidos, apelando directamente a la cooperación con la administración de Donald Trump para combatir el narcotráfico y el crimen transnacional. Según explicó Dávila, esta nueva fase incluirá un fuerte componente de asistencia tecnológica y militar, así como la asesoría de inteligencia de países como Israel y el Reino Unido, con el objetivo de desmantelar los cultivos ilícitos y golpear las finanzas de las estructuras mafiosas que hoy controlan gran parte de la economía ilegal.
En su discurso, la periodista y política también anunció medidas de choque contra la corrupción y la impunidad, proponiendo la creación de un «bloque de búsqueda» especializado para perseguir a los corruptos y aplicar procesos de extinción de dominio exprés. Dávila insistió en que la seguridad es el cimiento necesario para la reactivación económica y social del país, advirtiendo que sin orden no hay inversión ni desarrollo posible. Con estas declaraciones, la candidata busca consolidar el voto de los sectores más críticos a la gestión de Gustavo Petro, prometiendo un gobierno de «manos limpias» y carácter firme frente a la ilegalidad.
















