Por: Aldrin García Balvin – Director Totus Noticias
Hace algún tiempo escribí —y lo sentía de verdad— que quizá era momento de tomar distancia de la política. Que después de tantas batallas, campañas, análisis y tensiones, lo más sano era hacer una pausa, mirar hacia adentro y fortalecer lo espiritual. Y lo hice. Me alejé del ruido, del afán y de la confrontación permanente. Pero el tiempo, siempre sabio, termina revelando una verdad sencilla: uno puede tomar pausas, pero no renuncia a lo que ha aprendido, luchado y construido durante años.
Este año se cumplen 15 años desde aquel café que, sin discursos grandilocuentes, marcó mi ingreso al mundo político. Una conversación sencilla, una pregunta oportuna y la intuición de que ahí había un camino por recorrer. Desde entonces han sido quince años de campañas, comunicación estratégica, análisis y publicidad electoral, errores y aciertos. La política, cuando se vive de verdad, no se borra con el silencio ni se evapora con la distancia.
En ese tiempo de aparente retiro, lejos de desconectarme, me fortalecí. La labor periodística continuó con más fuerza que nunca y Totus Noticias creció, se consolidó y maduró. El periodismo me entrenó la mirada, me devolvió la paciencia y me enseñó a escuchar más y hablar mejor. Analizar la realidad todos los días, sin camiseta y sin libreto, fue una escuela silenciosa que hoy cobra sentido.
También fue un tiempo de reconstrucción personal. Las crisis no llegan para destruirnos, llegan para ordenarnos. Me obligaron a frenar, a revisar caminos, a reconocer errores y a sanar. Y cuando uno sana, recupera claridad. Hoy me siento más humano, más sereno y, paradójicamente, más firme. Porque la fe no debilita el carácter: lo afina. Y la claridad devuelve el propósito.
Por eso hoy no hablo de un regreso impulsivo, sino de una reactivación consciente. Vuelvo a la consultoría política y a la asesoría de campañas con más herramientas, más datos, más experiencia y menos ingenuidad. Vuelvo a compartir análisis, estrategia, tips y reflexión política. No para figurar, sino para aportar. No desde la soberbia, sino desde el servicio profesional.
Este no es solo un regreso a la política: es una reafirmación de sentido. Los dones no se esconden ni se abandonan; se ponen al servicio en el momento correcto. Y cuando Dios concede talentos, también exige responsabilidad sobre cómo se usan. Aquí estamos de nuevo, con 15 años de experiencia, con aprendizaje, con cicatrices y con propósito. De vuelta en la arena.
















