El Papa León XIV rompe tradición de Francisco: La Misa de Jueves Santo regresa a San Juan de Letrán

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En una decisión que marca un claro distanciamiento simbólico respecto a los gestos que caracterizaron el pontificado anterior, el Papa León XIV ha confirmado que no continuará con la costumbre de celebrar la Misa de la Cena del Señor en centros penitenciarios. La Oficina de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias anunció este domingo que la liturgia del próximo Jueves Santo volverá a oficiarse en la Archibasílica de San Juan de Letrán, sede catedralicia del Obispo de Roma, retomando así la práctica habitual previa al año 2013. Este cambio se perfila como una de las primeras grandes reestructuraciones litúrgicas del pontífice de origen estadounidense en su primera Semana Santa completa al frente de la Iglesia Católica.

La medida pone fin a una tradición de doce años instaurada por el Papa Francisco, quien convirtió en un sello de su ministerio la visita a las «periferias existenciales» durante el Triduo Pascual. Desde su elección, el pontífice argentino había optado por oficiar la misa in Coena Domini y el rito del lavatorio de pies en lugares como la cárcel de menores de Casal del Marmo, el centro penitenciario de Rebibbia o centros de acogida de refugiados, priorizando el mensaje de servicio a los marginados sobre la solemnidad catedralicia. Si bien estas celebraciones comenzaron como actos excepcionales, con el tiempo se consolidaron como una norma no escrita que descentralizó las liturgias pascuales vaticanas, llevando la atención mediática y espiritual hacia los sectores más vulnerables de la sociedad romana.

Fuentes cercanas a la Santa Sede indican que la decisión de León XIV, elegido en el cónclave de mayo de 2025, no debe interpretarse como un rechazo a la pastoral carcelaria, sino como un esfuerzo por devolver la centralidad litúrgica a la cátedra del Papa. Al retornar a San Juan de Letrán, el pontífice busca subrayar su rol como Obispo de Roma y fortalecer la unidad diocesana en los ritos más sagrados del calendario cristiano. Analistas vaticanos sugieren que Robert Francis Prevost, nombre secular del actual Papa, está enviando un mensaje de normalización institucional y respeto por las rúbricas tradicionales, buscando un equilibrio entre la caridad pastoral y la dignidad del culto en la basílica madre de todas las iglesias.

La noticia ha generado reacciones diversas en los círculos eclesiales. Mientras que los sectores más conservadores y tradicionalistas han acogido el anuncio con beneplácito, interpretándolo como una necesaria recuperación de la solemnidad papal, grupos progresistas ven con preocupación el abandono de un símbolo potente de cercanía con los «descartados». El lavatorio de pies, que Francisco extendió a mujeres y no católicos en un gesto de inclusión universal, se realizará ahora previsiblemente con una selección de fieles representativos de la diócesis en la basílica, siguiendo los cánones litúrgicos más estandarizados.

Este giro en la agenda de Semana Santa se suma a otras decisiones administrativas recientes de León XIV, quien ha optado por residir en el Palacio Apostólico en lugar de la Casa Santa Marta, revirtiendo otra de las costumbres icónicas de su predecesor. Con estos movimientos, el primer Papa agustino de la historia parece estar delineando un pontificado que, si bien mantiene el compromiso social de la Iglesia, busca restaurar ciertas formas y tradiciones que enfatizan la autoridad magisterial y la centralidad de Roma como eje de la cristiandad. La celebración del próximo Jueves Santo será, sin duda, un momento clave para observar el tono y el estilo que definirá esta nueva etapa de la Iglesia bajo el mando de León XIV.

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