Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal
Si miramos panorámicamente y no en detalle el bororó que se ha armado con la farsa de las consultas, resulta evidente que la campaña presidencial no ha empezado de veras y que solo el 9 de marzo podría hablarse en serio de ella. Ese día, y en un plazo de cinco días después, las agrupaciones de contratistas disfrazados de partidos políticos deben definir sus candidatos.
Los zurdos, línea mamerta, escogieron ya al senador Cepeda. Los ambidiestros y los desamparados lo harán en las consultas. Los envalentonados y casi desconocidos candidatos que no van a consultas y no tienen organizaciones electorales que los respalden adornarán el paisaje desde ya, pero sin conseguir votos.
La decisión fundamental, que puede desequilibrar la balanza, se debe cuajar durante los próximos 30 días, cuando César Gaviria, Vargas Lleras, Clara Luz y Cepeda, el godo, se sienten a seleccionar el candidato de escritorio que apoyarán. Finalmente, esos cuatro grupos políticos elegirán, sumados, el mayor número de congresistas el 8 de marzo.
De allí entonces saldrá un candidato fuerte, que tendrá la misión histórica de finiquitar la polarización entre Uribe y Petro con que nos han manejado el último cuarto de siglo. Y lo harán porque Petro dividirá a los zurdos con la consulta de Roy, que busca atajar a Cepeda, el mamerto, y Uribe sentirá que el tiro le salió por la culata con Paloma, porque va a perder bastantes congresistas como para anular sus posibilidades.
El 13 de marzo, entonces, cuando terminen de inscribirse los candidatos a presidente, el panorama habrá girado 180 grados y Abelardito, Cepeda y Roy tendrán que enfrentarse al candidato de escritorio.
















