El partido Centro Democrático emitió este miércoles un contundente pronunciamiento rechazando las recientes declaraciones del presidente Gustavo Petro contra el exmandatario Álvaro Uribe Vélez. La colectividad calificó el lenguaje del Jefe de Estado como «agresivo y estigmatizante», advirtiendo que este tipo de narrativa replica el clima de polarización que precedió a la tragedia nacional del senador Miguel Uribe Turbay.
En su comunicado oficial, la oposición señaló que la retórica presidencial ha cruzado una línea peligrosa al deshumanizar a la contraparte política. «Un presidente que insulta, estigmatiza y deshumaniza al contradictor político no gobierna: instiga a que se le agreda», reza el documento, que establece un paralelo directo con los discursos de odio que han antecedido hechos de violencia recientes en el país. La colectividad sostiene que estas agresiones verbales no son inofensivas, sino que legitiman acciones violentas contra quienes disienten del Gobierno.
La reacción del uribismo surge luego de que el presidente Petro lanzara duros calificativos contra Uribe Vélez en el marco de las tensiones diplomáticas con Estados Unidos. En declaraciones recientes, el mandatario utilizó términos que fueron interpretados como insultos directos, llegando a referirse a su antecesor con expresiones que, bajo el manto de la ironía —como «honorable parlamentario»—, fueron percibidas como agresiones verbales de grueso calibre («H.P.») por la opinión pública y la oposición.
Para el Centro Democrático, la actitud del mandatario demuestra una incapacidad para asumir su responsabilidad histórica como garante de la unidad nacional. El partido denunció que, en lugar de propiciar un ambiente democrático, el tono hostil de la Casa de Nariño «atiza el fuego de la violencia política» y pone en riesgo la integridad física de los líderes opositores, recordando dolorosamente los antecedentes que derivaron en el atentado contra Miguel Uribe Turbay.
Analistas políticos advierten que este nuevo choque entre el Ejecutivo y el líder natural de la oposición profundiza la crisis institucional, en un momento donde el país requiere consensos frente a los desafíos internacionales y de seguridad interna. La exigencia del Centro Democrático es clara: detener la estigmatización oficial antes de que el «libreto de odio» cobre nuevas víctimas en el escenario político colombiano.


















