En una nueva edición del Saludo Mañanero, Mons. Misael Vacca Ramírez, arzobispo de Villavicencio, invitó a los fieles a iniciar la jornada con un corazón agradecido por el don de la vida. Durante su reflexión destacó la importancia de reconocer la bondad de Dios en las cosas sencillas de cada día: poder despertar, contemplar la naturaleza, disfrutar de la luz del amanecer y contar con los sentidos que permiten apreciar la creación. El prelado recordó que, con frecuencia, las personas se enfocan en las dificultades o incomodidades cotidianas, olvidando agradecer los innumerables regalos que Dios concede diariamente.
En esta oportunidad, Mons. Vacca estuvo acompañado por varios sacerdotes franciscanos de la parroquia El Divino Niño de Villavicencio, en el marco de la conmemoración de los 800 años de la Pascua de San Francisco de Asís y del año jubilar concedido por el Santo Padre para esta familia religiosa. El padre Mario resaltó cómo San Francisco enseñó a vivir las contrariedades, el sufrimiento e incluso la muerte desde la confianza en Dios, transformándolos en caminos de esperanza. Por su parte, el padre Segundo recordó la actualidad del mensaje franciscano, invitando a reconstruir el sentido de la fraternidad y a buscar el bien común en medio de los desafíos que vive la sociedad. Finalmente, el padre Guillermo destacó la importancia de la conversión personal, recordando una enseñanza de San Francisco según la cual la transformación del mundo comienza por la transformación del propio corazón.
Al concluir, Mons. Misael Vacca agradeció la presencia y el testimonio de los sacerdotes franciscanos, subrayando que el legado de San Francisco sigue siendo una respuesta vigente ante la violencia, la división y la falta de paz que afectan a la humanidad. Inspirado en la conocida oración franciscana, invitó a todos a convertirse en instrumentos de paz y reconciliación en sus familias y comunidades. Con una bendición especial para los televidentes y miembros del Club Amigos de Jesús, el arzobispo animó a comenzar el día confiando plenamente en Dios y llevando esperanza a quienes más la necesitan.













