El cuerpo sin vida del periodista Mateo Pérez Rueda fue hallado este viernes en zona rural del municipio de Briceño, luego de varios días desaparecido mientras realizaba labores periodísticas en una región afectada por enfrentamientos armados entre el Ejército y estructuras ilegales.
El joven comunicador, de 25 años, había sido reportado como desaparecido desde el pasado 5 de mayo, cuando ingresó a la vereda Palmichal para cubrir la situación de orden público derivada de los combates entre tropas militares y el frente 36 de las disidencias de las Farc, estructura señalada de estar bajo influencia de alias “Calarcá”.
De acuerdo con información entregada por autoridades y organismos humanitarios, una misión integrada por el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Defensoría del Pueblo logró recuperar el cuerpo en una zona boscosa entre las veredas Palmichal y El Hoyo, en medio de complejas condiciones de seguridad.
Testimonios recopilados por las autoridades indican que Mateo Pérez habría sido interceptado por hombres armados cuando se desplazaba en motocicleta hacia el área rural donde pretendía realizar reportería sobre la crisis humanitaria y el conflicto armado que afecta esa región del norte antioqueño.
El periodista era director del medio digital El Confidente, en Yarumal, y además cursaba estudios de Ciencia Política en la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín. Organizaciones defensoras de la libertad de prensa habían alertado desde el inicio de su desaparición sobre el alto riesgo que enfrentaba en una zona con fuerte presencia de grupos armados ilegales.
La Fundación para la Libertad de Prensa, la ONU, autoridades locales y distintas organizaciones nacionales e internacionales rechazaron el crimen y exigieron garantías para el ejercicio periodístico en regiones afectadas por el conflicto armado.
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, había ofrecido una recompensa para ubicar a los responsables y calificó el caso como un ataque directo contra la libertad de prensa y el derecho a informar.
El asesinato de Mateo Pérez vuelve a poner en el centro del debate la situación de seguridad para periodistas regionales en Colombia, especialmente en territorios donde persisten disputas entre grupos armados ilegales, economías criminales y estructuras disidentes. Según datos citados por organizaciones de prensa, más de 170 periodistas han sido asesinados en Colombia desde 1977, siendo Antioquia uno de los departamentos más afectados.
El caso también reactivó las críticas alrededor de la expansión de las disidencias armadas en Antioquia y el impacto de la violencia sobre las comunidades rurales y el ejercicio del periodismo independiente en zonas de conflicto.













