Por: Héctor Quintero Arredondo
Cuando falta poco mas de un mes para que elijamos presidente, el E.I.U de la británica “The Economist”, en su rutinaria clasificación de los Estados en materia democrática, nos informa de la triste situación en que sitúa a Colombia.
Ocupamos el puesto 73 a nivel mundial, 13 puntos abajo de la valoración del año 2024. Pero contextualizando, el mundo ha mejorado levemente y Colombia es la sociedad estatal con mayor deterioro en América Latina. El vergonzoso nivel de deterioro lo compartimos con Haití.
En la terminología que utiliza la clasificación que comienza con las democracias perfectas (Noruega, Nueva Zelanda, Dinamarca, Finlandia, Islandia) nosotros quedamos en el último reglón de los países que pueden llamarse democráticos, pero por lo precario de nuestro esquema nos califican como democracia defectuosa y al estar en el ultimo escalón, si perdemos más, el nuevo calificativo será el de “régimen hibrido” que es un sistema político que combina elementos de democracia – como elecciones periódicas- con rasgos autoritarios como represión política o debilidad institucional.
Este punto se parece a los equipos de futbol en el asunto del descenso. Mientras nosotros estamos a punto de bajar,- Malawi – luego de un plausible esfuerzo- subió a democracia defectuosa.
Por otro lado, en un regular resultado en América Latina, Paraguay y Bolivia mejoraron en la escala.
La clasificación se detiene en las causas del resultado.
Como autonomista me detuve en dos de ellas; una es la concentración del poder del gobierno de turno que se traduce de manera significativa en los altos niveles de corrupción y de segunda en este campo, la descoordinación del poder central con el poder territorial.
Pero además se señalan otros vicios: intento de intervenir por parte del ejecutivo, en el legislativo, el judicial o el electoral y aversión por la prensa independiente.
Los efectos que señala E.I.U son apocalípticos : afección en la estabilidad política y el entorno económico, elecciones con rasgos propios de autoritarismo, fragilidad gubernamental, controles y equilibrios menos sólidos, ataques a defensores de los derechos humanos , violencia política ( en 2025 fueron asesinados 187 lideres , un incremento frente al año anterior del 8%) , creación por parte del gobierno de una maquina comunicacional que distorsiona la realidad nacional, en especial en los temas de la salud y de la paz social.
Que bueno seria que los candidatos presidenciales y los integrantes de sus campañas leyeran el documento. La realidad es que se necesita ir mas allá de los tablados, gorras, discursos mesiánicos, camisetas y hasta compra de manifestantes y votantes.
¡Animo de todas formas!














