Las declaraciones del candidato presidencial del Pacto Histórico, Iván Cepeda, generaron una fuerte controversia en el escenario político nacional luego de que en su programa de gobierno 2026-2030 afirmara que Antioquia se convirtió en “cuna de la parapolítica” y “del terrorismo de Estado”. Las afirmaciones provocaron reacciones inmediatas de rechazo por parte de dirigentes políticos, líderes regionales y usuarios en redes sociales.
El documento programático del candidato incluye una reflexión histórica sobre el conflicto armado en Colombia y el papel que, según su interpretación, habrían tenido algunos sectores políticos en el surgimiento de fenómenos como el paramilitarismo. En ese contexto, Cepeda mencionó a Antioquia como un territorio donde, según su análisis, se consolidaron dinámicas políticas vinculadas con la parapolítica y con prácticas que califica como terrorismo de Estado.
Las palabras del candidato presidencial provocaron malestar en diversos sectores políticos, especialmente en líderes y dirigentes antioqueños que consideraron que esas afirmaciones afectan la imagen del departamento y desconocen el papel de la región en el desarrollo económico y social del país. Varios pronunciamientos señalaron que no es apropiado generalizar sobre una región completa a partir de hechos asociados a episodios del conflicto armado.
Antioquia ha sido históricamente uno de los departamentos con mayor peso político y electoral en Colombia. Además de su influencia económica, el territorio ha tenido un papel relevante en la configuración de movimientos políticos nacionales y ha sido escenario de debates sobre seguridad, desarrollo regional y memoria histórica relacionados con el conflicto armado interno.
El pronunciamiento también reavivó el debate político entre sectores de izquierda y de derecha en el país, especialmente en torno a la interpretación de los hechos ocurridos durante las décadas más intensas del conflicto armado. El tema de la parapolítica ha sido uno de los asuntos más discutidos en la política colombiana desde mediados de la década de 2000, cuando investigaciones judiciales revelaron vínculos entre algunos dirigentes políticos y grupos paramilitares.
Las reacciones frente a las palabras de Cepeda se produjeron en medio de la campaña presidencial hacia las elecciones de 2026, un proceso electoral que ya muestra un ambiente de alta polarización política. En este contexto, los debates sobre historia reciente, responsabilidad política y memoria del conflicto siguen ocupando un lugar central en la discusión pública.














