La posible eliminación de la Cuenta de Alto Costo (CAC), una entidad clave en el sistema de salud colombiano durante casi dos décadas, ha generado preocupación entre organizaciones de pacientes y expertos del sector. La medida estaría contemplada dentro de los cambios propuestos por el Gobierno del presidente Gustavo Petro en su reforma al sistema de salud, lo que ha encendido alertas sobre el impacto que podría tener en la atención de enfermedades complejas.
La Cuenta de Alto Costo fue creada en 2007 como un mecanismo técnico encargado de recopilar, analizar y administrar información sobre enfermedades de alto costo en el país. Entre ellas se encuentran patologías como el cáncer, el VIH, la enfermedad renal crónica, la hemofilia y otras condiciones que requieren tratamientos prolongados y costosos. A lo largo de los años, esta entidad ha permitido hacer seguimiento a los pacientes, evaluar el desempeño de las aseguradoras y orientar políticas públicas en materia de salud.
Según han advertido diferentes organizaciones de pacientes, la eliminación de esta instancia podría afectar la disponibilidad de datos y los mecanismos de control que actualmente permiten vigilar la calidad de la atención y el uso de recursos destinados a estas enfermedades. Para estas asociaciones, la CAC ha sido una herramienta fundamental para garantizar transparencia en la gestión de los tratamientos más complejos del sistema.
Las preocupaciones surgieron luego de que se conocieran propuestas dentro de la reforma al sistema de salud que contemplarían redistribuir o asumir las funciones de la Cuenta de Alto Costo dentro de otras entidades estatales. Desde el Gobierno se ha planteado que los cambios buscan reorganizar la estructura del sistema y fortalecer la administración pública de los datos en salud.
Sin embargo, voceros de organizaciones de pacientes han señalado que cualquier modificación debe garantizar que no se pierdan los sistemas de información que actualmente permiten identificar riesgos, monitorear resultados y evaluar la calidad de la atención. También han insistido en que el seguimiento especializado de estas enfermedades ha sido uno de los principales aportes de la entidad desde su creación.
La Cuenta de Alto Costo también ha servido como una fuente central de información para investigadores, autoridades sanitarias y tomadores de decisiones. Sus reportes periódicos han permitido dimensionar el impacto de enfermedades crónicas en Colombia, identificar brechas en la atención y establecer estrategias para mejorar los tratamientos y la prevención.
Ante el debate generado, organizaciones de pacientes han pedido al Gobierno nacional abrir espacios de diálogo para discutir el futuro de la entidad y evaluar alternativas que permitan preservar las funciones técnicas que hoy cumple la CAC. Los pacientes temen que una eventual desaparición de esta herramienta debilite los mecanismos de control y seguimiento en un momento en el que el sistema de salud atraviesa uno de los procesos de reforma más profundos de las últimas décadas.
Mientras continúa la discusión legislativa sobre la reforma al sistema de salud, el futuro de la Cuenta de Alto Costo se ha convertido en uno de los puntos sensibles del debate, debido a su papel en la gestión de enfermedades que requieren atención especializada y recursos significativos dentro del sistema sanitario colombiano.


















