La inflación en Colombia inició 2026 con un repunte significativo, reflejado en el aumento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en enero, impulsado por las tendencias habituales de comienzo de año, el alza del salario mínimo y ajustes de precios en bienes y servicios básicos. El dato, publicado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), es clave para medir el costo de vida en los hogares y anticipar decisiones de política monetaria y fiscal para los próximos meses.
Entre diciembre de 2025 y enero de 2026, el IPC mensual se situó en 1,18 %, cifra superior al 0,94 % registrado en enero de 2025 y que refleja una aceleración notable en la tendencia de precios. El crecimiento mensual contribuyó a una inflación anual que también mostró un incremento frente a las cifras del cierre del año pasado.
El resultado mensual se alinea con los ajustes de indexación típicos de comienzos de año, cuando tarifas de servicios públicos, productos regulados y otros bienes experimentan aumentos automáticos vinculados a la inflación previa. Estos movimientos suelen concentrarse en el primer trimestre del año y representan un impulso directo al IPC general.
El repunte inflacionario también coincide con un incremento sin precedentes del salario mínimo, que este año escaló de forma notable en un intento por mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores. Analistas económicos y reportes de política monetaria han señalado que este tipo de aumentos salariales tiende a presionar al alza los precios, especialmente en servicios y sectores intensivos en mano de obra.
En respuesta al comportamiento de los precios, la Junta Directiva del Banco de la República ha mantenido una postura de política monetaria restrictiva, con el objetivo de contener las presiones inflacionarias y acercar la inflación a la meta del 3 % anual. En enero, la tasa de intervención se ubicó en niveles elevados para moderar expectativas de inflación futuras.
Economistas y encuestas del mercado financiero también anticipan que la inflación se mantendrá relativamente alta durante 2026, con proyecciones que la sitúan por encima de los niveles objetivos si continúan las presiones generadas por el aumento salarial y la demanda interna. Este entorno podría influir en nuevas decisiones de tasas de interés en reuniones próximas de la autoridad monetaria.
El repunte inflacionario de enero también tiene implicaciones directas para otros indicadores económicos, como la actualización de tarifas de arriendos, pensiones y servicios, que suelen ajustarse en función de la inflación reciente. Esto impacta tanto los presupuestos familiares como la planificación financiera de empresas y hogares.
La evolución de la inflación en 2026 será un factor decisivo para el desempeño económico general, las decisiones de inversión y el poder adquisitivo de los consumidores, conforme avanza el año y se reflejen los efectos de las políticas salariales y monetarias del país.
















