Por: Jairo Hernán Ramírez Gómez
NO SE CUMPLIERON LOS SUEÑOS
La separación del negocio de telecomunicaciones, la compra de Orbitel y la alianza con Millicom que terminó con EPM cediendo el control, se defendieron bajo tres argumentos centrales:
- Proteger el patrimonio público.
- Garantizar crecimiento de transferencias para el municipio.
- Fortalecer la presencia de EPM en el sector.
Ninguno se cumplió.
El patrimonio público se diluyó, no se vieron las transferencias aportadas, y la presencia estratégica de EPM el sector no se consolidó, por el contrario, desapareció.
Hoy, con la oficialización de la venta de UNE, se cierra un capítulo empresarial y político que durante más de una década se nos presentó como una jugada estratégica y visionaria.
Los que sí cumplieron su sueño
Políticos, promotores de privatizaciones de lo público y funcionarios, los mismos que hoy aplauden la enajenación cerrando con broche de oro sus pretensiones. Ya deben estar pensando en la próxima línea de negocios a privatizar.
Una decisión acelerada
Fueron inútiles los pedidos al alcalde, a la administración de EPM y al Concejo para que se tomaran un tiempo prudente antes de aprobar la enajenación de la propiedad en UNE. El llamado era claro, el mercado de telecomunicaciones se encuentra en reconfiguración, con movimientos empresariales relevantes. También se pidió una pausa mientras la nación definía el futuro de su propiedad del 32.5% en Telefónica, un movimiento que afecta y sacude todo el sector.
El Impacto Humano
Más allá de las cifras transadas y de los balances financieros, es ineludible el impacto humano de esta decisión.
Existe un compromiso claro con el personal que en su momento fue trasladado de EPM a UNE, muchos de ellos hoy pensionados, a quienes se les garantizó la continuidad de los derechos laborales que tenían vigentes en EPM, como una condición del proceso de traslado, y que seguramente están en el radar de la presente administración.
Lo que se pierde y el debate
La historia juzgará si la venta hoy, que algunos presentan como un simple movimiento empresarial, fue una decisión inevitable o una oportunidad que se dejó ir, perdiendo Medellín la participación en un sector clave del futuro. También juzgará, desde la escisión de telecomunicaciones de EPM, si los socios elegidos y posteriormente el control cedido, fueron las mejores decisiones. Queda abierto el debate propicio para la campañas políticas del momento.
TODOS LOS ANTIOQUEÑOS ABRACEMOS Y DEFENDAMOS A EPM
JAIRO HERNÁN RAMÍREZ GÓMEZ















