Por: Gabriel Zapata Correa
En este gobierno nada nos sorprende. Ni sus decisiones populistas que nuestro autoritario mandatario pretende disfrazar de progresistas ni los muertos de la salud que tampoco sorprenden al dictadorzuelo, pues parece familiarizado con la muerte desde que fue activista del M 19.
De manera que la reacción fría, calculada y deleznable ante la muerte del niño Kevin Acosta, a quien la Nueva EPS, intervenida por el Gobierno, le negó los medicamentos para tratarle la hemofilia, demuestra que al presidente Petro su odio supera el amor por la vida, por la vida de un niño, por la vida de los colombianos que se mueren en las puertas de las EPS que él ha venido destruyendo con la complicidad de su ministro de la salud Guillermo Alfonso Jaramillo.
La displicencia y desprecio como ambos funcionarios, el presidente y su ministro, se refirieron a la muerte de Kevin Acosta, acusando a la mamá de ser responsable de su muerte por haberlo dejado montar en bicicleta, nos reafirman que Petro ha hecho de este gobierno no una Potencia de la Vida, como lo prometió ser, sino una potencia de la muerte. ¿O cómo calificar su total indiferencia y la de su ministro Jaramillo, ante las decenas de miles de pacientes que están a las puertas de la muerte por falta de medicamentos o por inasistencia médica? ¿O los que ya murieron?
No les importa la vida de los pacientes. Parece que disfrutaran de la situación de las EPS porque satisface su odio y sed de venganza. Están cumpliendo un propósito, así en este camino del “chu, “chu” para acabar con las EPS que el mismo Petro vaticinó en un discurso, mueran muchos más Kevin. No importa, la culpa es de la gente que se enferma. Es el modelo que inició la exministra Carolina Corcho y que está implantando a como sea Jaramillo.
Hasta la Defensoría del Pueblo confirmó que el niño Kevin no recibía sus medicamentos desde el 12 de diciembre de 2026.
El alcalde Federico Gutiérrez no se aguantó y reaccionó así: “Son lo peor de lo peor. Pobre Colombia. El gobierno Petro destruyó el sistema de salud. Generan muertes”.
Y con toda razón el Procurador General de la Nación, Gregorio Eljach, se vino con todo contra el presidente Petro y el ministro Guillermo Alfonso Jaramillo por desprecio con la vida.
Este jueves el procurador les llamó la atención públicamente al presidente Gustavo Petro y al ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, para que actúen con sensibilidad y ponderación frente al caso del menor fallecido.
“Hago un llamado vehemente a todo servidor público, a toda autoridad, especialmente a quienes ocupan los cargos de dirección del Estado –para no dar nombres propios, ministro de la Salud y presidente de la República–, para que actúen con un sentido de sensibilidad, consideración y respeto por el dolor ajeno, que es el mismo dolor de los colombianos”, reclamó Eljach, advirtiendo que con sus expresiones ambos funcionarios “han indignado y ofendido a los colombianos”.
Dice el procurador que el presidente debe representar la unidad nacional, que es el mandato de la Constitución: “que considere que Colombia no atraviesa el mejor momento de su historia y eso exige consideración y ponderación con los demás connacionales en las actuaciones y expresiones de los altos mandos del Estado”, indicó.
El presidente había dicho: “Si a un niño hemofílico no se le deja subir a la bicicleta, pues tiene menos riesgos, es un tema de prevención. Pero hay que saber si el médico o el sistema de salud no enseña, pues las mamás no salen aprendidas, menos en niveles educativos muy deficitarios que hay en Colombia”.
Y el ministro Jaramillo: “Kevin llegó a un hospital público en el Huila después de un accidente desafortunado, porque montó en bicicleta. A un hemofílico hay que restringirle ese tipo de situaciones”.
El procurador Gregorio Eljach ha empleado una frase clave que mide la grandeza de los funcionarios de la talla de un presidente y de un ministro de la Salud: “que actúen con un sentido de sensibilidad, consideración y respeto por el dolor ajeno”.
Les cae bien el regaño del Procurador Eljach al presidente Petro y a su ministro Jaramillo. Porque este es un gobierno de piedra, indolente, que sabe muy bien lo que hace al mejor estilo de los dictadores, algunos de los cuales han sido sus amigos. Al sátrapa Nicolás Maduro, cuando estaba en ejercicio de su tiranía, tampoco le dolían las muertes del pueblo venezolano.


















