En una nueva edición del saludo mañanero, Misael Vacca Ramírez, arzobispo de Arquidiócesis de Villavicencio, invitó a los fieles a comenzar el día reconociendo que cada amanecer es un regalo de Dios. Con una oración sencilla pero profunda, recordó que todas las actividades que emprendemos necesitan la gracia, la luz y la sabiduría del Señor para que den fruto y estén orientadas al servicio de los hermanos y a la gloria de Dios.
En esta ocasión lo acompañó Monseñor William, quien durante años fue sacerdote de Villavicencio y hoy ejerce su ministerio episcopal en la Diócesis de San Vicente del Caguán. Con gratitud por las oraciones de los fieles, compartió que lleva un año y cuatro meses en esta misión, una experiencia que ha significado aprendizaje, crecimiento y compromiso en una región marcada por grandes desafíos pastorales y sociales.
Monseñor William explicó que la diócesis, constituida hace apenas cinco años, cuenta con 16 parroquias distribuidas en un extenso territorio de aproximadamente 38.000 km², lo que implica largos desplazamientos para acompañar a las comunidades más apartadas. Actualmente son 19 sacerdotes quienes sostienen la labor evangelizadora, entre diocesanos y religiosos, en medio de la realidad vocacional que vive la Iglesia. El saludo concluyó con una invitación a orar por las vocaciones, encomendarse a la Virgen María y recibir con esperanza la bendición de Dios para vivir el día con paz y alegría.

















