En el saludo mañanero de hoy, Mons. Misael Vacca Ramírez, arzobispo de Villavicencio, nos invita a iniciar la jornada dando gracias a Dios por el don de la vida. Cada amanecer es presentado como un regalo maravilloso que merece ser acogido con alabanza, bendición y un corazón dispuesto a escuchar la voz de Dios, que renueva y sostiene la fe de su pueblo.
Durante el mensaje, se hace memoria de San Antonio de Padua y de su testimonio evangelizador, recordando de manera especial el signo de la predicación a los peces. Este episodio se convierte en una fuerte llamada de atención para nuestro tiempo: muchas veces existe cansancio, indiferencia o incluso fastidio frente a la Palabra de Dios, prefiriendo otros discursos que pueden resultar atractivos, pero que no tienen la fuerza transformadora del Evangelio.
Finalmente, el saludo nos anima a volver a escuchar con atención la Palabra eterna, la misma de ayer, de hoy y de siempre. A través de los medios de comunicación de la arquidiócesis, Mons. Misael renueva su invitación a comenzar cada mañana bajo la bendición de Dios, confiando nuestra vida a la intercesión de los santos y pidiendo que cada día sea vivido como un auténtico testimonio del amor de Dios en el mundo.
















