Tras la operación militar estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, el tablero político venezolano ha experimentado una reconfiguración inmediata, dejando el control del Estado en manos de dos figuras históricas del chavismo: los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez. Ambos, herederos políticos de la revolución y piezas clave en la administración chavista, han asumido roles determinantes para garantizar la continuidad institucional en medio de la crisis más profunda que ha enfrentado el régimen en las últimas décadas.
Delcy Eloína Rodríguez Gómez, de 56 años, se ha convertido en la primera mujer en encabezar el Ejecutivo venezolano, asumiendo la presidencia encargada con el respaldo del gabinete ministerial y las Fuerzas Militares. Abogada con formación en París y una extensa trayectoria que incluye la Cancillería y la Vicepresidencia Ejecutiva desde 2018, Delcy ha concentrado bajo su mando áreas estratégicas como la economía, finanzas y, recientemente, el Ministerio de Hidrocarburos. Su perfil técnico y político la ha posicionado como la interlocutora principal ante la comunidad internacional en esta nueva etapa.
Por su parte, Jorge Rodríguez, psiquiatra y estratega político, mantiene el control del poder legislativo como presidente de la Asamblea Nacional, cargo que le fue ratificado el pasado 5 de enero. Considerado el arquitecto de la propaganda oficial y jefe de las negociaciones con la oposición, Jorge ha optado por un perfil más reservado pero igualmente influyente, encargándose de enviar señales de estabilidad a los sectores más radicales del chavismo y a los grupos armados para evitar fracturas internas durante la transición.
La emergencia de los hermanos Rodríguez como eje del poder post-Maduro no ha pasado desapercibida para Washington. El presidente Donald Trump ha descartado a la líder opositora María Corina Machado como figura de transición, señalando explícitamente a Delcy Rodríguez como la dirigente con la que su administración está dispuesta a negociar. Declaraciones oficiales confirman que el secretario de Estado, Marco Rubio, mantiene contacto directo con la presidenta encargada, bajo la premisa de que Estados Unidos no desplegará tropas adicionales si ella colabora con los intereses norteamericanos.
Hijos del líder socialista Jorge Antonio Rodríguez, reivindicado como mártir por el movimiento, los hermanos han compartido el protagonismo político durante más de dos décadas. Hoy, su consolidación en la cúspide del Estado venezolano plantea interrogantes sobre el futuro del país: si su liderazgo representará una continuidad del modelo chavista, una transición controlada hacia nuevas elecciones o una reconfiguración pactada con potencias extranjeras para asegurar su supervivencia política.















