La historia se puede repetir: no subestimen el crecimiento de Paloma Valencia

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Por Aldrin García Balvin – Director de Totus Noticias

En política, subestimar suele ser el primer paso hacia la sorpresa. En 2018 muchos se burlaban de las cifras que mostraban a Iván Duque con menos del 5% en febrero. Lo daban por descartado. Meses después lideraba con el 48% y terminó ganando la Presidencia. La lección fue clara: las tendencias pueden cambiar cuando el electorado empieza a consolidar una decisión.

Ese mismo año ocurrió otra enseñanza poderosa. Germán Vargas Lleras recogió cerca de cinco millones de firmas. Era presentado como el gran fenómeno independiente, con estructura nacional y fuerte presencia en medios y redes sociales. Sin embargo, en primera vuelta obtuvo alrededor de 1.400.000 votos. Las firmas no garantizaron la victoria. El ruido digital tampoco.

La política no se define por percepciones anticipadas ni por el volumen de seguidores. Se define en las urnas. Y hoy el crecimiento que viene mostrando Paloma Valencia merece análisis serio, no subestimación.

Paloma Valencia es, en este momento, la figura que más crece en las encuestas y se consolida como la ganadora de la Gran Consulta. Las mediciones reflejan una tendencia ascendente y una consolidación que no es improvisada. Es resultado de constancia, posicionamiento ideológico claro y coherencia discursiva. Mientras algunos creen que el panorama está resuelto, el crecimiento de Paloma Valencia demuestra que el electorado aún está tomando decisiones.

Ignorar ese crecimiento sería repetir el error de 2018: creer que las cifras iniciales son definitivas. La política es dinámica. Y cuando un liderazgo conecta con un momento histórico, el impulso puede acelerarse rápidamente.

Además, Colombia tiene ante sí una oportunidad inédita: elegir por primera vez a una mujer Presidente. En ese escenario, el crecimiento de Paloma Valencia no es un dato menor; es un hecho político relevante que está reconfigurando la conversación nacional.

Las firmas no garantizan, las redes no aseguran y las encuestas tempranas no condenan. Lo que realmente decide es el ciudadano en la urna. Y hoy, guste o no a algunos, el crecimiento sostenido de Paloma Valencia la convierte en una protagonista real de esta contienda.

Subestimarla sería un error estratégico. La historia ya nos mostró lo que ocurre cuando se ignoran las señales.

La oportunidad es ahora.

Mi voto es por Paloma Valencia.

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