Haz silencio… y pregúntate: ¿de verdad sabes a quién estás sirviendo con tu vida?

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Por: Aldrin García Balvin – Director de Totus Noticias

Hoy no es un día cualquiera. El ruido baja, el alma habla y las preguntas pesan más. Jueves Santo no es solo memoria, es espejo. Y en ese espejo hay una pregunta que no se puede evadir: ¿a quién estás sirviendo con tu vida?

Vivimos en un mundo donde servir se volvió estrategia, donde muchos aparentan entrega pero negocian intereses. Se sirve para figurar, para ganar, para sostener poder. Pero el servicio verdadero —el que hoy nos enseña el Maestro— no tiene cámaras, no tiene aplausos, no tiene cálculo. Es silencioso… y profundamente incómodo.

Porque servir de verdad implica agacharse cuando otros quieren subir. Implica lavar los pies incluso de quien te va a traicionar. Implica amar sin garantías. Y ahí es donde muchos fallamos: queremos servir, sí, pero sin sacrificio. Queremos dar, pero sin renunciar.

Hoy, mientras algunos siguen discutiendo en redes, señalando, dividiendo, construyendo enemigos… el verdadero mensaje pasa en silencio: revisa tu corazón. No tu discurso, no tu imagen, no tu postura pública. Tu corazón. Porque ahí es donde se define a quién sirves realmente.

Hay quienes dicen servir al país, pero terminan sirviéndose a sí mismos. Hay quienes hablan de justicia, pero actúan desde el orgullo. Hay quienes predican unidad, pero alimentan la división. Y entonces, la pregunta vuelve con más fuerza: ¿a quién estás sirviendo?

Jueves Santo nos recuerda que el liderazgo no se mide por cuánto mandas, sino por cuánto te entregas. Que la autoridad no está en la voz que grita, sino en las manos que sirven. Y que el poder más grande no es dominar… es amar.

Hoy no es un día para hablar mucho. Es un día para callar, para mirar hacia adentro y responder con honestidad. Porque al final, la vida entera es una respuesta a esa pregunta.

¿A quién estás sirviendo con tu vida?

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