Lo que estaba programado como un acto protocolario para celebrar la recuperación del Hospital San Juan de Dios y su transformación en un centro de investigación para la vejez, terminó convirtiéndose en el centro de una fuerte controversia mediática este 27 de enero de 2026. El presidente Gustavo Petro, durante su intervención oficial, desvió la atención de los anuncios de inversión en salud para profundizar en reflexiones personales sobre su vida íntima, sus métodos de conquista y comparaciones con figuras internacionales que encendieron el debate en la opinión pública.
El momento más álgido del discurso surgió cuando el mandatario hizo referencia al expresidente estadounidense Donald Trump y a la curiosidad mediática sobre la vida privada de los líderes políticos. En una declaración que rápidamente se viralizó en redes sociales, Petro afirmó tajantemente que a ningún periodista le debería interesar lo que ocurre en su privacidad, para luego añadir una frase que causó perplejidad entre los asistentes: «Hago cosas muy buenas y pienso. Y nadie se olvidará de mí porque seré inolvidable ahí».
La intervención del jefe de Estado no se limitó a su desempeño en la intimidad, sino que abordó su percepción sobre las relaciones sentimentales y su propia autoimagen. El presidente confesó ante el auditorio que, al no considerarse un hombre físicamente atractivo, ha recurrido históricamente al intelecto y a la palabra como sus principales herramientas de seducción. Según sus palabras, su capacidad para conquistar a las mujeres radica en la «carreta» y en el intercambio de ideas, desestimando la apariencia física como un factor determinante en su vida personal.
Estas declaraciones fueron mezcladas con reflexiones teológicas que también generaron reacciones en sectores conservadores. Petro sugirió que Jesús, como figura histórica y humana, «hizo el amor», planteando la posibilidad de que hubiera tenido una relación sentimental con María Magdalena bajo la premisa de que «un hombre así sin amor no podía existir». Esta amalgama de comentarios sobre sexualidad, religión y política opacó el objetivo central del evento: la firma de convenios por 1,6 billones de pesos para la infraestructura hospitalaria de Bogotá.
La reacción en las plataformas digitales fue inmediata, dividiendo a la audiencia entre quienes consideran las palabras del presidente como una salida en falso inapropiada para su investidura y quienes defienden su derecho a la libre expresión y a la desmitificación de la figura presidencial. Analistas políticos han señalado que este tipo de retórica, cargada de anécdotas personales y provocaciones, distrae la atención de los logros de gestión, como la reactivación de un hospital emblemático que llevaba más de dos décadas cerrado.
















