El papa León XIV hizo este domingo un llamado público a los gobiernos de Estados Unidos y Cuba a entablar “un diálogo sincero y eficaz” con el objetivo de frenar el aumento de tensiones y prevenir un mayor sufrimiento del pueblo cubano, informó el Vaticano tras el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro en la Ciudad del Vaticano.
Durante su alocución, el pontífice señaló que ha recibido “con gran preocupación” informes sobre la escalada de fricciones entre Washington y La Habana, dos naciones vecinas cuya relación diplomática afecta de manera directa a la vida de millones de personas en la isla. “Me uno al mensaje de los obispos cubanos para promover un diálogo sincero y eficaz para evitar la violencia y cualquier acción que pueda aumentar el sufrimiento del pueblo cubano”, afirmó.
El llamamiento del papa se produce en medio de un contexto de tensiones crecientes entre ambos países, impulsadas por recientes decisiones de la administración del presidente estadounidense Donald Trump, que incluyen medidas económicas y arancelarias dirigidas a incrementar la presión sobre el gobierno cubano. Estas acciones han sido calificadas por La Habana como una “amenaza” que podría agravar la situación humanitaria en la isla.
Además del llamado al diálogo, León XIV expresó su solidaridad con el pueblo cubano y lo encomendó a la protección de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, solicitando que asista y proteja “a todos los hijos de esta amada tierra”.
Organismos eclesiásticos cubanos habían manifestado previamente su preocupación por el agravamiento de la crisis, subrayando la necesidad de una vía diplomática para evitar que las tensiones se traduzcan en violencia o en un deterioro mayor de las condiciones sociales y económicas de la población local.
La solicitud papal se suma a otros mensajes recientes del líder de la Iglesia Católica instando a resolver los conflictos por medio del diálogo y la cooperación internacional, en línea con el enfoque diplomático histórico de la Santa Sede en crisis geopolíticas.
La postura del papa León XIV sobre este caso se inscribe en un momento de complejidad para las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, en el que la comunidad internacional observa con atención los posibles impactos humanitarios de las decisiones de política exterior de ambas naciones.
















