Por: Aldrin García Balvin – Director de Totus Noticias
En política hay momentos en los que las cifras dejan de ser números… y se convierten en señales. Y lo que acaba de pasar en Colombia con las últimas encuestas no es una variación más del tablero. Es un punto de quiebre. Un movimiento que reordena la conversación y obliga a mirar la elección desde otro ángulo.
Porque el error hoy no es falta de información.
El error es estar mirando el dato equivocado.
Muchos siguen concentrados en quién va de primero.
Pero la verdadera historia —la que define elecciones— está en otro lugar: en quién está creciendo.
Y hoy, ese crecimiento tiene nombre propio: Paloma Valencia.
Las dos mediciones más recientes, la del Centro Nacional de Consultoría para Revista Cambio y la de GAD3 para RCN, coinciden en algo que ya no se puede minimizar: hay una candidatura que está rompiendo la inercia del proceso electoral.
Los números son contundentes.
En GAD3, Paloma pasa de 4% en febrero a 16% en marzo.
Un salto de 12 puntos en cuestión de semanas.
Pero lo más revelador es que ese crecimiento no se queda ahí.
Días después, el CNC confirma —y amplifica— el mismo fenómeno:
de 4,1% a 22,2%.
Más de 18 puntos de crecimiento.
Dos encuestas distintas.
Dos metodologías diferentes.
Un mismo punto de partida… y un mismo resultado: una candidatura que se dispara.
Eso, en términos políticos, tiene un nombre claro: momentum.
Mientras Iván Cepeda se mantiene en la parte alta y otras candidaturas empiezan a mostrar desgaste o estancamiento, Paloma irrumpe con fuerza y se posiciona como la única que está cambiando la dinámica de la elección.
Pero hay un dato aún más importante.
El que realmente define el poder.
En Colombia, las elecciones no se ganan en primera vuelta. Se ganan en segunda.
Y es ahí donde los números dejan de ser cómodos… y empiezan a ser determinantes.
Según GAD3, en un escenario cara a cara, Cepeda marca 43% y Paloma Valencia 40%.
Tres puntos de diferencia.
Empate técnico.
Pero el CNC reduce aún más esa distancia:
43,3% frente a 42,9%.
Menos de un punto.
Prácticamente lo mismo.
Es decir, no estamos hablando de una posibilidad remota.
Estamos hablando de una competencia real.
Y cuando se cruzan estos datos con otros escenarios, la conclusión es aún más clara: no todos los candidatos que podrían llegar a segunda vuelta tienen capacidad de disputar el poder. Algunos llegan… pero no tienen cómo ganar.
Paloma sí.
Y ese es el dato que cambia todo.
Porque en política no basta con crecer.
Hay que crecer con dirección, con estrategia y con viabilidad.
Y hoy, hay una sola candidatura que está logrando esas tres cosas al mismo tiempo.
Por eso el ambiente en redes no es casual.
Por eso aumentan los ataques.
Por eso se intensifican las narrativas en contra.
En política, cuando alguien deja de ser irrelevante… se convierte en amenaza.
Y eso es exactamente lo que está ocurriendo.
Hoy el dato mata relato.
Y el dato es doble:
GAD3 muestra un crecimiento del 4% al 16% y una segunda vuelta competitiva con 40%.
CNC confirma ese crecimiento llevándolo al 22,2% y la deja a solo décimas de Cepeda con 42,9%.
No es un pico.
No es un accidente.
Es una tendencia que se consolida.
Y tal vez el dato más poderoso no está en los porcentajes… sino en lo que representan.
Porque la misma candidatura que hace semanas apenas marcaba 1%…
hoy no solo crece…
hoy muestra fuerza…
y ya compite codo a codo por la Presidencia.
En política, eso tiene un solo nombre:
Cambio de poder.














