El presidente de Colombia, Gustavo Petro, emitió una contundente declaración a través de sus redes sociales en la que advirtió sobre la posibilidad de regresar a la lucha armada si la integridad de la nación se ve comprometida. En un mensaje directo en el que hizo alusión a Marco Rubio, el mandatario aseguró que, aunque juró no volver a tocar un arma desde el Pacto de Paz de 1989, estaría dispuesto a romper ese compromiso «por la Patria», tomando nuevamente las armas que afirma no querer.
La publicación del jefe de Estado incluye directrices estrictas para la Fuerza Pública, estableciendo un ultimátum para los altos mandos. Petro sentenció que todo comandante que prefiera «la bandera de EE. UU. a la bandera de Colombia» debe retirarse inmediatamente de la institución, argumentando que esta orden proviene tanto de él como de las bases y la tropa. Asimismo, enfatizó que la Constitución ordena a los militares defender la soberanía popular y dio la instrucción explícita de «no disparar al pueblo y sí al invasor».
En su comunicado, el presidente utilizó la metáfora de «desatar al jaguar popular» para describir la reacción social que provocaría una eventual detención suya o agresiones contra el campesinado. Hizo un llamado a la ciudadanía para que, como forma de defensa ante cualquier «acto violento ilegítimo» en su contra, procedan a «tomarse el poder en todos los municipios del país». Petro reiteró su confianza en el pueblo y en la historia de Colombia, sugiriendo que el senador Rubio desconoce el contexto histórico nacional.
Finalmente, el mandatario defendió su legitimidad y transparencia financiera, rechazando los señalamientos que lo vinculan con el narcotráfico. Afirmó no ser codicioso, indicando que su único bien es su casa familiar, la cual aún paga con su sueldo, y recordó que sus extractos bancarios son de conocimiento público. El mensaje concluye reafirmando su confianza en el soldado colombiano, a quien describió como «hijo de Bolívar» y leal a la bandera tricolor.


















