Por: Juan D. Cossio
Colombia no se construye desde los escritorios del poder. Se construye en la calle, en el campo, en los barrios, en la tienda del barrio, en la empresa pequeña que lucha por sobrevivir, y en cada familia que hace cuentas para que alcance el mes.
Por eso hoy quiero hablar claro.
El Gobierno de Gustavo Petro quiere cambiar la Constitución del 91. La misma Constitución en cuya construcción él participó. La misma que hoy, porque ya no le sirve a su proyecto de poder, ahora quiere reemplazar.
Y eso no es un detalle jurídico.
Eso es una señal de alarma.
La Constitución del 91 no es de los políticos.
Es de la gente. Es la que protege nuestros derechos, nuestra libertad, nuestra posibilidad de reclamarle al Estado cuando falla. Es la que puso límites al poder para que ningún gobierno pudiera pasar por encima de los ciudadanos.
Cuando un gobierno quiere cambiar esas reglas, no es por la gente. Es por conveniencia.
Hoy vemos un país con más pobreza, más inseguridad, más incertidumbre y un Estado que cada vez responde menos. Mientras la gente lucha por llegar a fin de mes, el gobierno se concentra en acumular poder, en reescribir las reglas, en controlar más, no en servir mejor.
Eso no es transformación. Eso es retroceso.
Un Estado que sirve, no uno que domina
Desde el inicio lo he dicho: el Estado debe ser un aliado de la gente, no un obstáculo ni un instrumento ideológico. Colombia no necesita una nueva Constitución. Necesita que la que tenemos se cumpla. Necesita instituciones que funcionen, no que se politicen. Necesita menos discurso y más resultados.
Hoy los colombianos sienten que el Estado está lejos:
– Trámites eternos
– Servicios que no llegan
– Inseguridad que crece
– Oportunidades que se cierran
Eso no se arregla cambiando la Constitución.
Se arregla gobernando bien. La democracia no se negocia
Cambiar las reglas de juego cuando no te gustan los resultados es peligroso. Así empiezan los países que terminan con menos libertad, menos inversión, menos empleo y más pobreza.
Colombia no puede seguir ese camino.
Desde el Senado voy a defender lo que es de la gente:
- Sus libertades
- Sus derechos
- Sus oportunidades
- Y una Constitución que limite el poder, no que lo concentre
Porque cuando el poder se concentra, siempre pierde el ciudadano.
Con la gente y por la gente
Este no es un eslogan bonito. Es una forma de pararse frente al poder. Significa decirle al gobierno lo que muchos colombianos sienten:
No jueguen con el futuro del país.
No conviertan las instituciones en herramientas de conveniencia.
No cambien las reglas para quedarse en el poder.
Colombia no pertenece a ningún gobierno.
Colombia pertenece a su gente.
Y por esa gente es que voy a dar la pelea.
📍 Juan D. Cossio
🗳️ Candidato al Senado – Creemos #11
Con la gente y por la gente, defendamos la democracia y transformemos el Estado para servir.















