Vistazo a los hechos: la salud, espejo del desastre de país de Petro

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Por: Gabriel Zapata Correa 

Tal vez obnubilado por las encuestas, el autoritario presidente que nos gobierna con aires de dictadorzuelo, imitando en muchas de sus acciones a su dilecto amigo el exdictador Maduro y a su inolvidable Hugo Chávez, Petro avanza en su propósito de arrasar con las EPS al precio que sea.

Ni le importó ni le dolió la muerte del niño Kevin Acosta por responsabilidad absoluta de la Nueva EPS, intervenida por el gobierno, que le negó los medicamentos hasta el último momento de su muerte. Y menospreció tanto las circunstancias de la muerte de este niño, que le echó toda la culpa a su mamá por ignorante, según lo dijo el indolente mandatario en un consejo de ministros, ante la presencia fría y calculadora de su ministro de la Salud, cómplice de este desastre nacional, Guillermo Alfonso Jaramillo. Pero no es el caso del niño Kevin Acosta, ni de la Nueva EPS en particular. Es que la salud ya colapsó. Como colapsó el orden público y explotaron los territorios en manos de las bandas de traquetos criminales. La salud es el espejo, el reflejo de un país reventado.

Ahora acaba de expedir el decreto 0182 del 25 de febrero de 2026, con el cual básicamente le mete mano al sistema de aseguramiento en salud, específicamente a cómo funcionan las EPS en los diferentes territorios del país.

Esta redistribución de usuarios por EPS es el golpe mortal que estaba meditando con su ministro de Salud y que estaba contemplado en la reforma a la salud que le negaron el Congreso y la Corte Constitucional. Seguramente la Corte se lo negará nuevamente. Pero Petro no frenará en su empeño.

Este nuevo decreto implica que la Nueva EPS, que tiene ahora bajo su responsabilidad la integridad y la vida de más de 11 millones de usuarios, quedaría con cerca de 15 millones de personas, lo que significa la estatización de la salud, y la muerte lenta pero segura de las demás EPS. ¿Con qué y cómo va a atender a tantos usuarios si ya no puede con los que tiene?

Ya nos llegó el chu, chu, chu, el momento que muchos habían advertido, el colapso del sistema de salud. Se trataba de un escenario dantesco que el mismo presidente Gustavo Petro había explicado el día en que reconoció públicamente que no necesitaba de ninguna reforma para lograr su propósito: la caída como un castillo de naipes de las EPS: “Chu chu chu, eso es un dominó. Ni siquiera hay que demorar pagos. Simplemente, EPS quebrada… sus afiliados tienen que pasar a las que quedan. Y esa se cae. Entonces los afiliados tienen que pasar a la que queda. Esa se cae. No es sino esperar”. 

Faltaba ver la imagen del desastre, los centenares de personas en interminables filas, pasando la noche esperando sus medicamentos, las historias de los pacientes de cáncer sin sus quimioterapias, de los diabéticos sin su insulina, para comprender la dimensión del daño irreparable que tiene hoy el sistema de salud. “Llegamos al día que no queríamos llegar. Lo que nos preocupa no son las filas, sino las vidas”, dice con dolor Néstor Álvarez, presidente de la Asociación de Pacientes de Alto Costo.

Lo aseguran también los expertos. “Ya pasamos una barrera en la cual el sistema tenía posibilidades de recuperación. Eso ya no existe”, reconoce el exministro de Salud Fernando Ruiz.

“Lo que el presidente Petro aseguró que todas las EPS se iban a caer, chu, chu, chu, se va a cumplir. Va a haber una calamidad pública por la falta asistencial en medicamentos, en recursos humanos y en experiencia técnica”, concluye el excontralor Edgardo Maya. Y también lo dijo Petro, con orgullo, esta semana: “El chu, chu, chu es problema de las EPS, no del Gobierno”.

Mientras el sistema hace agua, el presidente se despacha y utiliza su estrategia de siempre: demonizar a los otros, no reconocer la crisis, hablar de golpe de Estado. “En la salud han crecido verdaderos vampiros”, dijo en ese consejo de ministros. En las más de dos horas que duró la reunión del gabinete, no hubo el más mínimo reconocimiento de que existe un problema.

Petro remató con esta frase: “No hay escasez de medicamentos, es un plan pérfido y asesino para acaparar diciendo que es el efecto de la reforma a la salud que el Congreso ni piensa aprobar”.

Es bueno traer a la actualidad el mapa de la salud, que es el mismo del orden público, por ejemplo. Dos ejemplos irrefutables de una realidad muy dura que estamos viviendo.

Como todos los mandatarios autoritarios, Petro niega la realidad para no enfrentarse a ella. Prefiere tapar el sol con un dedo, mientras los pacientes se siguen muriendo indefensos.

Es bueno confrontar esta realidad, a ver si los colombianos queremos continuar por este camino ahora que tenemos la oportunidad de elegir otra oportunidad mucho mejor en las urnas. (Con datos de Semana).

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