Al iniciar la jornada, Monseñor Misael Vacca Ramírez invita a todos a ponerse en la presencia de Dios, recordando que en Él vivimos, nos movemos y existimos. El saludo se realiza desde la plazoleta frente a la Basílica de Nuestra Señora de Fátima, uno de los santuarios marianos más visitados del mundo, lugar de profunda devoción y peregrinación que une a creyentes de distintas naciones en la fe y la esperanza.
En este encuentro lo acompaña Monseñor Julio Hernando García, obispo de la Diócesis de Garagoa, quien recuerda las apariciones de la Virgen María en Fátima en 1917, en medio de la Primera Guerra Mundial. En aquel contexto de angustia y sufrimiento, los pastorcitos pidieron a la Virgen por la paz, y ella ofreció el Santo Rosario como un camino espiritual para trabajar por la reconciliación del mundo, un mensaje que hoy cobra especial vigencia ante las amenazas globales, las dificultades en Colombia y los conflictos que afectan a familias y corazones.
Desde este lugar santo, ambos obispos elevan una oración especial por quienes han confiado sus intenciones: los enfermos, los adultos mayores y todas las personas que atraviesan momentos de necesidad. Finalmente, imparten la bendición pidiendo un día lleno de paz y alegría, encomendando a todos a la intercesión de Nuestra Señora de Fátima, con la certeza de que la oración perseverante sigue siendo un camino de esperanza para la humanidad.
















