El saludo mañanero de Mons. Misael Vacca Ramírez, arzobispo de Villavicencio, invita a comenzar el día con gratitud por el don de la vida, la familia y las oportunidades que Dios concede. En esta ocasión, el mensaje se transmite desde la casa de retiros Kirachim, en la diócesis de Garagoa, un lugar cuyo nombre significa “casa de Dios, casa de oración”. Desde allí, el arzobispo resalta la importancia de detenerse, hacer silencio y reconocer la presencia de Dios en medio de la cotidianidad, especialmente en tiempos que preparan el corazón para la Pascua.
Durante el encuentro, Mons. Vacca estuvo acompañado por un grupo de mujeres que participan en un retiro espiritual tipo Emaús, quienes compartieron su testimonio de fe. María Betti Pedraza explicó que su misión es “recoger almas para Jesús”, reflejando el amor y la misericordia de Dios en cada persona. Otras participantes destacaron cómo este tipo de experiencias permiten un encuentro personal con el Señor, transformando vidas y motivando al servicio. Desde distintas regiones, estas mujeres coinciden en un mismo mensaje: servir al prójimo es servir a Dios, y abrir el corazón a Él permite descubrir que todo es posible con su gracia.
El mensaje central de este saludo es una invitación clara a buscar espacios de encuentro con Dios que renueven la vida espiritual. Mons. Vacca anima a aprovechar estos momentos de retiro y reflexión como oportunidades para cambiar, crecer y acercarse más al Señor. Bajo la protección de la Virgen María, deja una reflexión profunda: dedicar tiempo a Dios no es perderlo, sino ganarlo en plenitud, porque es en ese encuentro donde el corazón encuentra paz, propósito y esperanza.














