En el Saludo Mañanero, Monseñor Misael Vacca Ramírez, arzobispo de Villavicencio, invitó a comenzar la jornada con un corazón agradecido, poniendo cada actividad en las manos del Señor. Recordó que, como hijos, no podemos olvidar al Padre que siempre piensa en nosotros. Encomendar el día a Dios —expresó— es un acto de confianza que fortalece la fe y orienta nuestras decisiones. La mañana se convierte así en una oportunidad para renovar la esperanza y caminar con la certeza de que no estamos solos.
En esta ocasión lo acompañó el padre Miguel José Morelo Banda, sacerdote de la Diócesis de Granada, quien compartió el testimonio de la vida fraterna sacerdotal en su diócesis. Explicó que cuentan con alrededor de 40 sacerdotes y 33 parroquias, organizados en cinco vicarías foráneas que promueven la cercanía y el acompañamiento entre el clero. Destacó la importancia de los retiros espirituales, la formación permanente y los encuentros fraternos como espacios que renuevan la alegría del ministerio, especialmente en territorios donde las distancias geográficas hacen más exigente la misión pastoral.
El mensaje que deja este encuentro es claro: la fraternidad es el motor del servicio y la vocación es una aventura que vale la pena vivir. El padre Morelo animó a los jóvenes a considerar el sacerdocio como una entrega generosa y apasionante al Señor, mientras Monseñor Vacca recordó la necesidad de orar por más vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. El saludo concluyó con la bendición y la encomienda a la Santísima Virgen María, invitando a todos a vivir el día con fe, alegría y compromiso cristiano.

















