El Saludo Mañanero de Mons. Misael Vacca Ramírez, arzobispo de Villavicencio, inició con una invitación a agradecer a Dios por el don de la vida y por la belleza de la creación. Desde la parroquia Santa Cruz del Calvario, en el municipio de El Calvario, el prelado destacó la riqueza natural de esta región enclavada en la cordillera oriental y resaltó el esfuerzo de sus habitantes, personas trabajadoras y comprometidas con la paz. En su reflexión recordó que contemplar la naturaleza también implica asumir la responsabilidad de cuidarla y protegerla.
En esta ocasión lo acompañó Laura Castellanos, una joven integrante de un club de avistamiento de aves de la alta montaña. Durante el saludo explicó que el objetivo del grupo es observar las aves sin incomodarlas, respetando su hábitat y evitando cualquier acción que afecte su tranquilidad. Para ello utilizan guías, binoculares y aplicaciones que permiten identificar las especies por su canto o características, siempre manteniendo una distancia prudente. Además, el club ha impulsado proyectos estudiantiles como la siembra de plantas nectaríferas para favorecer la presencia de colibríes y otras especies en la zona.
El mensaje que deja esta experiencia es una invitación a tomar conciencia sobre el cuidado de la creación. Mons. Vacca destacó que muchas especies se encuentran en riesgo y que el ser humano tiene una gran responsabilidad en su conservación. El ejemplo de estos jóvenes demuestra que es posible promover una relación respetuosa con la naturaleza, entendiendo que los bosques y montañas son el hogar de las especies que habitan allí. El arzobispo concluyó encomendando el día a Dios y a la Virgen María, animando a todos a comprometerse con el cuidado de la vida y del entorno natural.


















