RUBIO, EL ESBIRRO DEL IMPERIO – Crónicas de Gardeazábal

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Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal

Ver para creer. El secretario de Estado de Trump, el señor Rubio, descendiente de cubanos del exilio y esposo de una hija de colombianos, se convirtió en el esbirro del nuevo orden mundial que el emperador de Washington pretende imponernos.

En la Conferencia de Seguridad en Múnich, Rubio estableció los fundamentos sobre los cuales se lograría el pretendido Nuevo Siglo Occidental, que redefine no solo por intereses militares el respaldo gringo, sino que lo garantiza por una identidad de civilización compartida, así deje la puerta abierta a posiciones racistas e injustas, cuando no pleitistas.

Para Rubio, el ser integrantes de una herencia cristiana europea da motivo al orgullo, pero de plano elimina la opción de sentirse inferior al islamismo o al confucionismo chino. Por ende, las políticas que enuncia son de rechazo al globalismo, de fortalecimiento de la soberanía industrial y energética, de combate rudo a la migración masiva, de adoración mayúscula a la IA y la automatización, y de control de los minerales indispensables.

Lo más grave, empero, es la reafirmación en tono de cátedra universitaria que hizo de la búsqueda de la paz a través del uso de la fuerza, lo que los lleva a esperar en Washington que Europa tome la medicina que le receten y que no existan países integrantes de esa Unión Europea que sean reacios a aumentar significativamente sus gastos en defensa.

A todas luces, pues, el señor Rubio ha establecido casi que puntualmente la ruta que el mundo occidental debe seguir, así lo enfrente a los musulmanes o a los orientales. Ello conlleva que ya no sea un peligro volver a encontrar a Alemania armada hasta los dientes, como antes de las guerras mundiales, ni que haya trato humanitario para los países o continentes que nutren con sus emigrantes la mano de obra barata para Europa y USA.

En otras palabras, Rubio es el esbirro de la ideología del dominio de la fuerza, del atropello y de la amenaza permanente.

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