Las recientes inundaciones en el departamento de Córdoba por la ola invernal han evidenciado la urgencia de fortalecer el rescate y la atención de animales afectados por desastres naturales, incluyendo perros, gatos, caballos, ganado y fauna silvestre, según reportes de medios y organizaciones que han participado en las labores de apoyo.
Equipos de socorro y ciudadanos voluntarios han trabajado de manera conjunta para localizar y rescatar animales atrapados por las aguas, muchos de ellos hallados sobre techos, aferrados a escombros o en situaciones de riesgo directo, lo que ha puesto de manifiesto avances en la inclusión de la protección animal dentro de los protocolos de atención de emergencias.
La emergencia climática ha generado cifras preocupantes: más de 5.500 animales damnificados entre mascotas, especies domésticas y fauna silvestre fueron contabilizados en medio de la temporada invernal, lo que ha llevado a organizaciones y autoridades a articular esfuerzos de alimentación, atención veterinaria y refugio para los afectados.
La inclusión de animales dentro de la gestión del riesgo de desastres representa un cambio histórico en la respuesta humanitaria, aunque persisten desafíos logísticos y de coordinación institucional para atender efectivamente a todos los ejemplares impactados por las inundaciones.
Además de los rescates en el terreno, diversas fundaciones y grupos ciudadanos han impulsado campañas de búsqueda de hogares temporales para animales salvados, promoviendo la adopción o acogida temporal de perros y gatos rescatados de zonas inundadas.
La situación en Córdoba ha llevado a autoridades y legisladores a llamar a la solidaridad ciudadana y al compromiso institucional, enfatizando que la protección de la vida animal en situaciones de desastre debe ser integral y contar con el apoyo de todos los sectores, tanto públicos como comunitarios.
El reto principal sigue siendo consolidar protocolos de atención que integren de forma sistemática el rescate, cuidado y rehabilitación de animales, garantizando recursos y capacidades suficientes para responder ante futuras emergencias climáticas con impacto similar o mayor.


















