Por: Héctor Quintero Arredondo
“El mundo es material inflamable…no puede encerrarse en una caja fuerte de planes y pactos a prueba de incendios” Página 87 del libro “Lo que no quise decir”, Sándor Márai.
Terminada las elecciones del 8 de marzo y el consecuente alboroto, ahora nos enrutamos hacia la elección presidencial en la cual debemos salvar la democracia occidental en Colombia, hoy amenazada por el comunismo.
Para lograrlo sugiero cuatro grandes líneas:
1) Mantener total claridad en que el adversario a derrotar es el ciudadano Cepeda vocero del comunismo stalinista. Es necesario hacerlo hablar del ahorro pensional, la propiedad privada, la libre empresa, la economía de mercado, las relaciones con USA, el manejo de la FARC y el ElN y en general de la estatización como sistema de gobierno. En materia de autonomía territorial no creo que diga nada; a estos ciudadanos les encanta el centralismo y el poder absoluto.
2) Los demócratas nos moveremos entre Paloma y Abelardo, que son los únicos candidatos con posibilidad de ganarle a Cepeda.
Sé que existen muchas dudas con respecto a los candidatos. Qué si Oviedo aporta o desbarata, qué si Abelardo es demasiado duro y si se le entregó a lo que llamamos “la caverna” o si será un jefe político o un pelele de una nueva clase política y detrás de estas premisas iniciales existen muchas otras. Todo se debe y puede discutir para que los espíritus voten con plena conciencia y no asustados por encuestas o analistas.
Los autonomistas veríamos con mucho agrado que se incorporara el tema crucial de la Autonomía Territorial.
3) Nuestro análisis y debates tienen que darse con mucho respeto, en especial entre nosotros. Ignoremos los agravios y no aceptemos los lances de quienes no tienen posibilidad alguna de pasar a la segunda vuelta, si ella llega a existir.
4) Estemos preparados para tragar algún sapo en la segunda vuelta si esta se da. Yo espero que a mí sólo me toque un sapito. Tendré que hacer un curso por si me toca uno grande. En la hipotética segunda vuelta tendremos que votar por Abelardo o por Paloma.
Como el mundo es material inflamable, según Márai, todo puede cambiar, pero en este momento esto es en lo que creo.














