En un inicio de año marcado por la solemnidad y la masiva asistencia de fieles en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV presidió este 1 de enero de 2026 el tradicional rezo del Ángelus. Durante su alocución, el Pontífice centró su mensaje en la urgencia de la paz global, coincidiendo con la celebración de la 59.ª Jornada Mundial de la Paz, y destacó la importancia espiritual de la recta final del Jubileo, que se aproxima a su clausura.
El Santo Padre inició su intervención invocando la protección de la Virgen María, en la festividad de la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios. Desde la ventana del Palacio Apostólico, León XIV hizo un llamado enérgico a las naciones en conflicto para que depongan las armas y prioricen el diálogo, recordando que la paz es un «don que debe ser cultivado diariamente con gestos de fraternidad». Su mensaje resonó con fuerza ante los miles de peregrinos que, desafiando las bajas temperaturas del invierno romano, se congregaron para escuchar sus primeras palabras del año nuevo.
En relación con el Año Santo, el Obispo de Roma recordó que la Iglesia se encuentra en los últimos días del Jubileo Ordinario de 2025, bajo el lema «Peregrinos de la Esperanza». El Pontífice invitó a los creyentes a vivir estas jornadas finales como una oportunidad para renovar el compromiso cristiano y llevar los frutos de la reconciliación a sus comunidades de origen. «Que la Puerta Santa que pronto cerraremos en la basílica permanezca abierta en nuestros corazones», expresó, haciendo alusión al próximo cierre de la Puerta Santa, previsto tradicionalmente para la Epifanía.
El Papa también dedicó palabras especiales a los jóvenes y a las familias, instándoles a ser protagonistas en la construcción de un futuro más justo. Subrayó que la tecnología y el progreso deben ir siempre acompañados de una ética que respete la dignidad humana, un tema recurrente en los mensajes pontificios recientes. La multitud respondió con aplausos y banderas de diversas nacionalidades, visibilizando la universalidad de la Iglesia en este hito del calendario litúrgico.
Finalmente, tras la bendición apostólica, León XIV saludó a las delegaciones presentes y deseó a todo el mundo un año 2026 lleno de prosperidad y concordia. Con este acto, el Vaticano da inicio a la agenda pastoral del nuevo año, que tendrá como uno de sus primeros grandes eventos la clausura solemne del Año Jubilar, marcando el fin de un ciclo de gracia y peregrinación para la cristiandad.















