En un ambiente marcado por la alegría y la esperanza, el Papa León XIV presidió este domingo su primera ceremonia de bendición de los «Bambinelli» —las estatuillas del Niño Jesús— desde la ventana del Palacio Apostólico. Ante una multitud congregada en la Plaza de San Pedro, que incluyó a más de 1.500 niños, el Pontífice continuó con esta querida tradición romana durante el rezo del Ángelus, enfatizando la importancia de la paz y la inocencia en tiempos convulsos.
La histórica plaza vaticana se tiñó de color y júbilo con la presencia de los pequeños fieles, convocados principalmente por el Centro de Oratorios Romanos (COR). Siguiendo la costumbre iniciada por Pablo VI en 1969, los asistentes alzaron sus imágenes del Niño Dios hacia la ventana papal. León XIV, quien asumió el pontificado en mayo de este año, impartió su bendición sobre las figuras que reposarán en los pesebres de hogares romanos y de todo el mundo la noche del 24 de diciembre.
Durante su alocución, el Santo Padre hizo un llamado conmovedor a la comunidad internacional. «Recemos juntos para que todos los niños del mundo puedan vivir en paz», exhortó León XIV, vinculando el nacimiento de Cristo con la necesidad urgente de proteger a la infancia en zonas de conflicto. El Papa subrayó que el pesebre no es solo un adorno, sino un signo central de la fe cristiana que debe inspirar actitudes de fraternidad y acogida en la sociedad actual.
El evento contó también con saludos especiales a grupos de peregrinos internacionales, destacando la presencia de fieles provenientes de Jumilla, España, y una delegación del Our Lady College de Hong Kong. La ceremonia reafirmó el carisma pastoral de León XIV, caracterizado por su cercanía y su enfoque en la espiritualidad agustiniana, invitando a las familias a convertir la preparación del belén en un momento de oración y encuentro familiar.
Esta bendición marca el inicio de la semana decisiva del Adviento 2025, consolidando el liderazgo espiritual del nuevo Papa en sus primeras celebraciones navideñas. La jornada concluyó con un mensaje de esperanza, recordando a los fieles que la verdadera Navidad reside en el corazón y en la capacidad de construir puentes de paz en cada comunidad.















